Inversión

El Ibex ignora el desplome del oro y alcanza nuevos máximos históricos con 18.100 puntos

El selectivo español se eleva hasta los 18.115 puntos. Mientras, el metal dorado se deja en los últimos tres días más de un 20% aunque JP Morgan estima que cerrará el año en 6.300 dólares la onza

Pese a un inicio de sesión lastrado por la pérdida de brillo del oro durante las tres jornadas previas, el Ibex-35 continua con su particular escalada. Mientras el retroceso del metal precioso arrastraba con correcciones en las aperturas al resto de mercados globales, el selectivo español ha conseguido no solo resistir, sino elevarse a nuevos máximos históricos por encima del umbral psicológico de los 18.000 puntos. En este sentido, el índice bursátil español llegó a escalar hasta los 18.128 puntos, pero cerró en 18.115, un 1,30% más respecto a la sesión anterior. Y acumula ya un alza anual de más de un 3,5% en tan solo un mes.

El Ibex-35 ha encontrado impulso principalmente en Arcelormit, IAG y Sabadell que han elevado su cotización en un 3,65%, un 3,52% y un 2,84%, respectivamente. En la otra cara de la moneda, once firmas del selectivo cerraron en rojo. Aunque con proporciones mucho menores a las registradas en verde. 

Los principales parqués europeos

Al inicio de las negociaciones, inversores internacionales como Tim Waterer, analista jefe de mercados en KCM Trade, ya avisaban en Bloomberg de que “la caída del oro y la plata estaban teniendo un efecto dominó sobre el resto de Bolsas”. No obstante, los índices europeos, y en vista de la estabilización del precio del metal que ha frenado su descenso, lograron expandirse.

Por ello, además del Ibex‑35, otros grandes selectivos europeos también han registrado movimientos al alza en la sesión pese al contexto de volatilidad. El FTSE 100 británico ha extendido su racha y consigue anotarse una ligera subida cercana al 1,15%. Mientras, en Francia el CAC 40 mostró una subida algo inferior (+0,7%). En Alemania, el DAX también concluyó con ganancias próximas al 1%.

El desplome del oro y la plata

Hasta el viernes pasado, los metales preciosos han registrado una tendencia prácticamente de en sueño. Las diferencias entre Estados Unidos y Europa, el empeño de Trump por Groenlandia, las dudas sobre la independencia de la Reserva Federal (Fed), un dólar debilitado y -aunque debido a la ferviente actualidad en segundo plano- la elevada deuda de las principales economías desarrolladas, habían disparado el valor del oro y la plata como principales activos refugio ante el periodo de incertidumbre que acontece, y que se prevé para el corto plazo.

Desde enero de 2025 hasta el pasado jueves, la piedra amarilla había más que duplicado su precio al pasar de los 2.669 dólares la onza a los máximos de 5.626 dólares. En este recién entrado ejercicio el comportamiento del oro replicaba la tendencia y en menos de un mes se anotaba un alza de casi el 30% a contar desde el día 2 hasta el previo 29 de enero. Pero el pasado viernes, algo se rompió. La expectativa de que Kevin Warsh, un exgobernador con reputación de ser menos complaciente con las políticas monetarias laxas, releve a Powell en la Fed desinfló de golpe gran parte de la fiebre que había llevado al oro a sus cotas más altas.

Así, en tan solo tres jornadas el activo refugio por excelencia se dejó alrededor de un 22% de la revalorización de este año. Y sitúa actualmente su precio en los 4.680 dólares la onza. Por su parte, la plata, con un carácter mucho más especulativo al tratarse de un mercado con menor liquidez, eleva su corrección por encima del 35% y pasa de los 121 dólares en máximos a los 78 actuales. 

Los motivos

La nominación de Warsh, vista como una apuesta por una Fed más disciplinada y posiblemente más orientada a contener la inflación que a inundar de liquidez, cambió las expectativas de mercado. Ya que al ser el elegido por Trump se esperaba inicialmente que impulsara una política monetaria expansiva de manera continuada.

Kevin Warsh
Trump propone a Kevin Warsh para sustituir a Jerome Powell al frente de la Reserva Federal.
EFE

El efecto fue doble. Por un lado, el dólar se fortaleció -aunque levemente porque el cambio aún permanece en los 1,18 dólares por euro- a medida que los operadores empezaron a descontar una posible resistencia a nuevas rebajas de tipos o a apoyos agresivos en activos. Un dólar más firme encarece el oro para inversores con otras divisas. Y reduce su atractivo. Por otro lado, al disiparse la apuesta por una Reserva Federal que pudiera actuar de forma extremadamente acomodaticia, muchos inversores han aprovechado para recoger beneficios tras semanas de subidas vertiginosas. En consecuencia, las ventas en masa, han desencadenado liquidaciones técnicas y posiciones de stop en futuros y fondos ligados al metal.

6.300 dólares la onza

A pesar del actual ajuste a la baja, el mercado del oro sigue contando con argumentos estructurales para recuperar terreno. Así, los analistas de JPMorgan Chase mantienen que la corrección es principalmente coyuntural tras un rally muy intenso. Por ello, la firma financiera ha elevado recientemente su previsión para el precio del oro. Y estima que el metal alcance los 6.300 dólares la onza de cara al cierre de 2026. Así, el margen de subida respecto al precio actual es de casi el 35%. “El impulso alcista a largo plazo permanecerá intacto“, zanjan los expertos del banco de inversión.

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