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Mafalda Soto: “El mito de la ‘superwoman’ es contraproducente y nos hace un flaco favor a las mujeres”

Soto es CEO y cofundadora de UMOA Cosmetics y de la ONG Beyond Suncare, además de impulsora de la primera unidad de producción de fotoprotectores adaptados para personas con albinismo en África

Mafalda Soto es CEO y cofundadora de UMOA Cosmetics, una marca de cosmética vegana, natural y fabricada en España, que destina el 10% de sus beneficios a la ONG Beyond Suncare. Su mayor reto ahora es crecer en un sector muy competitivo sin perder la esencia del proyecto: demostrar que es posible construir una empresa rentable que sitúe el cuidado de las personas y del planeta en el centro.

Soto es farmacéutica por la Universidad Complutense de Madrid y especialista en Salud Internacional por la Universidad de Barcelona. Su carrera comenzó en la industria farmacéutica, pero pronto sintió la necesidad de aplicar sus conocimientos allí donde más se necesitaban. Ese impulso la llevó a África, primero a Malaui y después a Tanzania, donde vivió casi una década liderando proyectos de salud y desarrollo comunitario.

En Tanzania fundó, junto a un equipo local, la primera unidad de producción de fotoprotectores adaptados para personas con albinismo. Aquella experiencia transformó su vida y dio origen a la ONG Beyond Suncare, cuya estrategia de intervención fue reconocida por la ONU como Mejor Práctica en 2017. Hoy la organización trabaja en varios países africanos mejorando la salud y la inclusión social de miles de personas con albinismo.

Mafalda Soto cuenta a Artículo14 su experiencia en el ámbito de industria farmacéutica.

¿Cuál ha sido la decisión más difícil en su carrera profesional?

Dejar atrás la seguridad de un empleo estable en la industria farmacéutica en España, así como la posibilidad de gestionar una farmacia familiar, para mudarme a África sin garantías de futuro, fue una decisión significativa. Supuso renunciar a una trayectoria más convencional y predecible, pero también me abrió las puertas a un camino lleno de propósito. A día de hoy, puedo afirmar que nunca he mirado atrás con nostalgia ni arrepentimiento.

Esa decisión es la que, años más tarde, daría origen a Beyond Suncare y a UMOA Cosmetics, una marca que hoy canaliza esa experiencia vital y profesional en una propuesta de cuidado personal con impacto social.

¿Cuál es el consejo que más ignoró al inicio de su carrera y cuál fue la consecuencia? ¿Y cuál fue el más útil?

El que más ignoré fue “no te compliques la vida, busca un trabajo seguro”. Si lo hubiera seguido, nunca habría creado Beyond Suncare ni UMOA. El más útil fue “escucha y observa con humildad. La humildad y la empatía pueden ser más poderosas que las órdenes y las amenazas. En África aprendí que los mejores proyectos nacen de escuchar a las comunidades. Ese mismo principio está en UMOA: escuchar a las pieles más delicadas y trasladar ese conocimiento a fórmulas honestas y eficaces para todo tipo de pieles.

¿Cuándo dejó de sentir que ya no tenía algo que demostrar y empezó a disfrutar del éxito profesional?

Cuando sentí que Beyond Suncare se convertía en una ONG independiente y que UMOA podía sostener económicamente esa misión social con cada venta, ahí entendí que el éxito no es personal, sino colectivo. Fue el momento en que supe que lo que había empezado como un sueño individual, se había transformado en un proyecto que otros hacen suyo; un proyecto que ilusiona, trasciende y sigue creciendo.

¿Qué mito sobre el liderazgo femenino le gustaría desterrar para siempre?

Liderar con empatía es sinónimo de debilidad. En mi experiencia, tanto en terreno en África, como al frente de UMOA, la empatía y la humildad permite construir equipos sólidos, conectar con clientes y transformar una marca en una comunidad con propósito.

¿Qué hábito o ritual sigue para mantener la creatividad y la claridad mental en su día a día?

Aunque no tengo tantos hábitos establecidos como me gustaría, he encontrado en la práctica del deporte y en las excursiones al monte con mi familia un refugio esencial. Intento cuidar y pasar tiempo de calidad con mis amigas y amigos, que, aunque estén dispersos por el mundo, los tengo muy presentes y me dan mucho equilibrio. Todo esto me permite reconectar con lo que realmente importa en mi vida.

Procuro salir a caminar al aire libre siempre que puedo. Tanto la naturaleza, como mis viajes a África, no solo me ayudan a poner las cosas en perspectiva, sino que también son fuentes constantes de inspiración. En esos momentos de conexión con el entorno, encuentro nuevas ideas y soluciones, incluso en situaciones de bloqueo creativo. Este ritual de estar en la naturaleza y reconectar con otras personas, así como la exposición a diferentes culturas, realidades y formas de pensar, me permite recargar energías y mantener una mente abierta y creativa.

¿Cuál es su fórmula para conciliar la vida profesional con la familiar?

Conciliar no es sencillo; en mi caso, casi utópico. Tengo dos hijos pequeños, una pareja con un trabajo igualmente exigente, la familia lejos y un trabajo que conlleva responsabilidades constantes y viajes frecuentes a África. La clave ha sido contar con un compañero que comprende la naturaleza de mi labor y la importancia que tiene para mí. Su apoyo, y el de mis padres, es fundamental, ya que me permite ausentarme durante periodos intensos de trabajo sin sentir que la familia queda desatendida.

De todas formas, hay momentos de desbordamiento y una culpa innata, heredada de una tradición que sitúa a la mujer en el centro del cuidado, lo que genera más presión de la que debería. Por eso, intento ser consciente de mi tiempo: cuando estoy en casa, me esfuerzo por estar realmente presente, sin distracciones, priorizando la calidad sobre la cantidad.

He aprendido a aceptar que no puedo llegar a todo y que pedir ayuda no es un signo de debilidad, sino de equilibrio. Al final, se trata de un trabajo en equipo, tanto en casa como en el ámbito profesional, que me permite seguir creciendo sin dejar de lado lo más importante: mi familia, tanto la de sangre como la que se ha ido sumando a lo largo del camino.

Un error profesional del que aprendió una lección valiosa

Al principio quise abarcar demasiado y me costaba delegar. Aprendí que confiar en los demás no solo es necesario, sino que enriquece el proyecto. Hoy sé que el liderazgo se multiplica cuando das espacio y responsabilidad a tu equipo.

El mito de la “superwoman” es muy contraproducente y nos hace un flaco favor a las mujeres.

Si el éxito profesional fuera un deporte, ¿qué tipo de entrenamiento recomendaría para jugarlo bien?

Diría que es como un maratón en equipo: requiere preparación constante, resistencia y paciencia. En UMOA, trabajamos con esa mentalidad: construir a largo plazo, sin perder de vista el propósito y cuidando cada paso del proceso.

Y menciono un maratón en equipo porque nuestro proyecto solo ganará si ninguno de los implicados siente como si hubiera perdido.

Un imprescindible en el bolso

Un protector solar. Para mí tiene un significado doble: por un lado, es un recordatorio personal de mi trayectoria en África, donde la fotoprotección era literalmente una cuestión de vida o muerte para las personas con albinismo. Por otro, representa el vínculo entre ciencia y propósito que me ha acompañado siempre.

En UMOA, ponemos ese conocimiento experto —fruto de más de una década investigando y cuidando la piel más sensible del mundo— al servicio de todas las pieles. Cada fórmula nace de esa experiencia científica, aplicada ahora a productos que no solo cuidan eficazmente, sino que lo hacen con respeto al medioambiente y con un impacto social positivo. Llevar siempre un fotoprotector conmigo simboliza ese compromiso: la ciencia puede y debe estar al servicio de la vida.

 Su cita o frase vital

“Cuidar de los demás es cuidar de ti.” Es la filosofía que guía tanto a UMOA como a Beyond Suncare, y mi forma de entender la vida.

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