Hay paisajes que sorprenden por inesperados. Colinas suaves, campos ondulados en tonos ocres y verdes, hileras de olivos y cipreses recortándose sobre el horizonte. No estamos en Italia, sino en el corazón de Aragón. La conocida ya como “Toscana española” se encuentra en la provincia de Teruel y, en los últimos meses, se ha convertido en uno de los destinos rurales más comentados por viajeros y creadores de contenido.
El apodo no es casual. Esta zona del Matarraña —comarca turolense fronteriza con Cataluña y la Comunidad Valenciana— recuerda inevitablemente a la campiña italiana por su paisaje agrícola armonioso, su arquitectura de piedra y su atmósfera pausada. Sin necesidad de cruzar fronteras, el visitante encuentra aquí una estampa que evoca la región de la Toscana, pero con identidad propia.
Un paisaje de colinas, olivos y piedra dorada
El Matarraña se caracteriza por sus colinas suaves y onduladas, salpicadas de campos de olivos, almendros y viñedos. En primavera, el verde intenso domina el paisaje; en otoño, los tonos rojizos y dorados tiñen los campos; en verano, el contraste entre el cielo azul limpio y la tierra seca ofrece imágenes de postal.
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El río Matarraña atraviesa la comarca aportando frescor y formando pozas naturales y parajes de gran valor ecológico. La combinación de naturaleza intacta y patrimonio histórico crea un equilibrio que muchos comparan con el de la campiña italiana.
La luz es otro de sus atractivos. Al amanecer y al atardecer, la piedra arenisca de las fachadas adquiere un tono cálido que refuerza esa sensación mediterránea que ha dado origen al sobrenombre.
La ruta imprescindible por la “Toscana turolense”
Recorrer esta zona implica hacerlo sin prisas. La ruta más habitual comienza en Valderrobres, considerada la capital cultural del Matarraña. Su casco histórico, coronado por un imponente castillo y una iglesia gótica, es uno de los mejor conservados de Aragón. El puente medieval que cruza el río es una de las imágenes más reconocibles del lugar.
A pocos kilómetros se encuentra Calaceite, un pueblo de calles empedradas y casas señoriales que ha atraído a artistas y escritores durante décadas. Sus plazas porticadas y su ambiente tranquilo refuerzan la comparación con pequeños borgos italianos.
La ruta continúa hacia La Fresneda, declarada conjunto histórico-artístico. Desde su mirador se contemplan extensiones infinitas de campos cultivados y colinas que recuerdan a los paisajes de la Toscana más fotografiada.
Otro enclave imprescindible es Beceite, puerta de entrada a los Puertos de Beceite, un espacio natural de gran valor. Aquí el paisaje se vuelve más abrupto, con montañas, gargantas y rutas senderistas que contrastan con las suaves ondulaciones agrícolas del resto de la comarca. Completa el recorrido Cretas, con su cuidada arquitectura renacentista y un ritmo de vida que parece detenido en el tiempo.
@viajapi Guarda esta ruta de 4 días por la comarca más bonita y mágica de Teruel: Matarraña 😍 y comenta MAPA si quieres que te pasemos todos los puntos a visitar👌 Nuestro itinerario por días con los pueblos más bonitos: Día 1: Calaceite, Despoblado de San Antonio (vistas Ermita de San Cristóbal con cipreses) y Cretas. Día 2: Ráfales, Salto de la Portellada y La Fresneda (mi favoritísimo de todos) 💚 Día 3: Valderrobres, Monroyo, Peñarroya de Tastavins y Fuentespalda. Día 4: Beceite y ruta Pasarelas del Parrizal (fuimos sin entradas y las conseguimos allí: 12€). 👉🏻 ¿Tienes ganas de conocer el Matarraña? Te prometo que te va a enamorar 😉 #matarraña #valderrobres #toscanaespañola #teruel #teruelexiste #pueblosdeespaña #pueblosmagicos
¿Por qué se está poniendo de moda?
En los últimos años, el auge del turismo rural y la búsqueda de destinos menos masificados han impulsado el interés por esta zona. Casas rehabilitadas con diseño contemporáneo, hoteles boutique integrados en antiguas masías y una oferta gastronómica basada en producto local —aceite de oliva, trufa negra, vinos y productos de huerta— han elevado su atractivo.
Además, la facilidad para recorrer la comarca en coche o bicicleta, unida a su relativa tranquilidad incluso en temporada alta, la convierten en una alternativa atractiva frente a destinos más saturados.
Las redes sociales también han jugado su papel. Fotografías de caminos flanqueados por cipreses, fachadas de piedra dorada y mesas al aire libre entre olivares han consolidado el sobrenombre de “Toscana española”.
Un destino con identidad propia
Aunque la comparación con Italia ha servido como reclamo, el Matarraña no necesita etiquetas para brillar. Su patrimonio medieval, su entorno natural y su gastronomía le otorgan una personalidad singular dentro del mapa turístico nacional.
Lejos de ser una simple copia paisajística, esta zona de Teruel ofrece autenticidad, silencio y una belleza serena que invita a desconectar. Y quizá ahí radique su éxito: en ofrecer una experiencia que recuerda a la Toscana, sí, pero con el carácter, la historia y el sabor propios de Aragón.
