Reconocimiento de Palestina

¿Cuáles son las fronteras de Palestina de 1967?

En la solución de los dos Estados se aboga por una división basada en las fronteras previas a la Guerra de los Seis Días de 1967

Fronteras

Las fronteras en la región desde 1920 hasta hoy

Lo que busca la solución de dos estados que promueven España, Irlanda y Noruega para resolver el conflicto entre Israel y Palestina es establecer dos estados independientes y soberanos, que puedan coexistir pacíficamente. La propuesta no es nueva: está fundamentada en las negociaciones y resoluciones originales de la ONU, que abogaron por una división basada en las fronteras previas a la Guerra de los Seis Días de 1967.

En esta visión, Israel conservaría la mayor parte de su territorio actual, excluyendo los territorios ocupados en 1967 como Cisjordania, Jerusalén Este y Gaza. La frontera exacta seguiría la Línea Verde, la línea de armisticio de 1949, con posibles ajustes territoriales negociados para asegurar una demarcación justa y aceptable para ambas partes.

Objetivos diplomáticos

Esta es la intención de España. Según Pedro Sánchez, el Gobierno entiende por Estado palestino un territorio que “debe ser, en primer lugar, viable, con Cisjordania y Gaza conectadas por un corredor, y con Jerusalén Este como su capital, y unificadas bajo el Gobierno legítimo de la Autoridad Nacional Palestina”.

Palestina, en la visión del Gobierno, está constituida por Cisjordania, gobernada por la Autoridad Palestina que lidera Mahmud Abbas, y Gaza, controlada por Hamás desde 2007. Respecto a las fronteras, España considera que no le corresponde definir las fronteras de otros países, pero su posición “está plenamente alineada con las resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas” y con la postura tradicional de la Unión Europea. Ambas se refieren a las fronteras de 1967, antes de la Guerra de los Seis Días. Por ello, España “no reconocerá cambios en las líneas fronterizas de 1967 que no sean los acordados por las partes”.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en la comparecencia en el Congreso hoy

El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ya había indicado que no es necesario reconocer a un Estado con unas fronteras específicas y subrayó que el Gobierno cree que “esta cuestión es una de las que deberían dirimirse en la conferencia de paz que siga al conflicto”.

Delinear las fronteras

De esta manera, el estado de Palestina estaría compuesto por Cisjordania y la Franja de Gaza, con Jerusalén Este como su capital. La elección de Jerusalén Este como capital palestina responde al deseo de los palestinos de tener una presencia de peso en esta ciudad, que también es crucial para su identidad nacional y religiosa.

Las fronteras entre los dos estados se delinearían principalmente siguiendo las líneas de armisticio de 1949, conocidas como las fronteras de 1967, con posibles intercambios de tierras mutuamente acordados para ajustar la línea de demarcación y satisfacer necesidades de seguridad y continuidad territorial. Además, la Franja de Gaza y Cisjordania estarían conectadas mediante un corredor seguro para garantizar la integridad territorial del estado palestino.

La propuesta de los países europeos se fundamenta en el principio de autodeterminación y en la creencia de que solo mediante la creación de dos estados independientes se puede alcanzar una paz duradera. España, Irlanda y Noruega han abogado por este enfoque en diversos foros internacionales, incluidas Naciones Unidas, y han ofrecido su apoyo para facilitar negociaciones y proveer asistencia diplomática y económica -con la idea de que otros países sigan pronto su ejemplo.

Este apoyo incluye iniciativas para mejorar las condiciones de vida en los territorios palestinos, fomentar el desarrollo económico y construir instituciones que permitan la gobernanza efectiva de un futuro estado palestino. La implicación de estos países también refleja su compromiso con la seguridad de Israel, proponiendo medidas de seguridad y cooperación regional para prevenir conflictos futuros.

Una historia complicada

La razón de esta propuesta radica en la larga historia de conflicto y falta de progreso en otras soluciones. Las negociaciones de paz son intermitentes y frecuentemente infructuosas, con los Acuerdos de Oslo de los años 90 siendo uno de los pocos avances concretos hacia una solución de dos estados. Sin embargo, estos acuerdos nunca se llegaron a implementar completamente, dando pie a que persista el conflicto.

La propuesta de la solución de dos estados tiene sus raíces en un proceso histórico complejo y prolongado que se remonta al siglo XX. Después de la Primera Guerra Mundial y la caída del Imperio Otomano, la Liga de las Naciones otorgó el Mandato de Palestina a Gran Bretaña en 1922, con el objetivo de establecer un “hogar nacional” para el pueblo judío, mientras se protegían los derechos civiles y religiosos de las comunidades no judías. Sin embargo, las tensiones entre judíos y árabes en la región aumentaron, culminando en numerosos conflictos violentos. Estos conflictos fueron exacerbados por la inmigración judía y las respuestas árabes, llevando a una serie de revueltas y represiones que marcaron la región durante las décadas de 1920 y 1930.

En 1947, la ONU aprobó el Plan de Partición de Palestina, que proponía la creación de un estado judío y un estado árabe, con Jerusalén bajo administración internacional. Aunque los judíos aceptaron el plan, los árabes lo rechazaron, y cuando Israel declaró su independencia en 1948, estalló la guerra árabe-israelí. Tras la guerra, Israel consolidó su control sobre gran parte del territorio, mientras que Jordania y Egipto controlaban Cisjordania y Gaza, respectivamente. Las fronteras resultantes de esta guerra, conocidas como la Línea Verde, se convirtieron en las líneas de armisticio de 1949, que posteriormente serían el punto de referencia para futuras negociaciones territoriales.

Las tensiones y conflictos continuaron, incluyendo la Guerra de los Seis Días en 1967, en la que Israel ocupó Cisjordania, Gaza y Jerusalén Este. Estas áreas se convirtieron en puntos focales del conflicto y en el núcleo de las futuras negociaciones de paz. Los Acuerdos de Oslo en 1993 y 1995 entre Israel y la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) establecieron un marco para la paz y la autonomía palestina en ciertas áreas, pero el proceso de paz se estancó debido a continuos desacuerdos y violencia. A pesar de los esfuerzos internacionales y locales, las tensiones sobre asentamientos, seguridad y reconocimiento mutuo han seguido siendo obstáculos enormes para llegar a un acuerdo duradero.