La identidad de los dos agentes federales de inmigración implicados en la muerte del manifestante Alex Pretti ha salido a la luz tras días de protestas. Los registros oficiales revisados por ProPublica identifican a los tiradores como Jesús Ochoa, agente de la Patrulla Fronteriza, y Raymundo Gutiérrez, oficial de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP). Ambos participaron en el operativo que terminó con la vida de Pretti, un enfermero de cuidados intensivos de 37 años, durante una intervención en las calles de Minneapolis.
Mientras las agencias federales continúan evitando dar explicaciones públicas detalladas, una de las pocas voces que ha aportado información personal sobre uno de los agentes es la de Angelica Ochoa, exesposa de Jesús Ochoa. Sus declaraciones permiten asomarse, aunque sea de forma limitada, al perfil de uno de los hombres que apretaron el gatillo aquella noche.
🚨🇺🇸 BREAKING —ICE Killers Unmasked!
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— ★★★ Pamphlets ★★★ (@PamphletsY) February 2, 2026
Jesús Ochoa, de 43 años, se incorporó a la CBP en 2018 tras graduarse en Justicia Criminal en la Universidad de Texas–Pan American. Según explicó su exesposa, había vivido durante años en el Valle del Río Grande y siempre tuvo el objetivo de trabajar para la Patrulla Fronteriza. “Durante años soñó con trabajar allí y finalmente consiguió el puesto”, relató Angelica Ochoa. Para ella, ese empleo representaba la culminación de una aspiración profesional largamente perseguida.
Sin embargo, la relación de la pareja terminó en 2021, y con el paso del tiempo, según su testimonio, Ochoa desarrolló una intensa afición por las armas de fuego. “Para cuando nos separamos, se había convertido en un entusiasta de las armas, con unas 25 entre rifles, pistolas y escopetas”, afirmó. No hay constancia pública de que esa afición vulnerara ninguna norma, pero el dato adquiere relevancia tras conocerse su implicación directa en un tiroteo mortal.

La operación
Ochoa y Gutiérrez, de 35 años, fueron asignados a la llamada Operación Metro Surge, un dispositivo de control migratorio lanzado en diciembre que desplegó agentes armados y enmascarados por distintos barrios de Minneapolis. Este tipo de operativos ha sido duramente criticado por permitir a los agentes ocultar su identidad, una práctica poco habitual en las fuerzas del orden y que, según expertos y legisladores, dificulta la rendición de cuentas.
La noche del tiroteo, según una notificación enviada al Congreso, los agentes intentaron despejar la calzada tras no lograr que Pretti y otra manifestante abandonaran la vía. “El agente de CBP intentó mover a la mujer y a Pretti fuera de la calzada. La mujer y Pretti no se movieron”, señala el informe. “El personal de CBP intentó detener a Pretti. Pretti se resistió a los intentos del personal de CBP y se produjo un forcejeo”.
Durante ese enfrentamiento, uno de los agentes gritó repetidamente “¡Tiene un arma!”, tras lo cual dos agentes “dispararon” sus pistolas Glock. Pretti estaba armado con una pistola de propiedad legal, según confirmaron autoridades estatales y federales, aunque análisis de vídeos grabados por testigos sugieren que un agente podría haberle quitado el arma antes de que se produjeran los disparos.

Versiones contradictorias
Las imágenes difundidas en redes sociales muestran a Pretti grabando con su teléfono la actuación de los agentes. En uno de los vídeos, un agente empuja a una mujer al suelo; Pretti interviene para ayudarla y recibe spray de pimienta en el rostro. Instantes después, varios agentes lo inmovilizan y se escuchan alrededor de diez disparos mientras los presentes gritan aterrorizados.
Las versiones oficiales han sido puestas en duda tanto por el contenido de los vídeos como por las declaraciones contradictorias de altos cargos. Gregory Bovino, entonces comandante de la Patrulla Fronteriza, aseguró que los agentes actuaron por miedo a perder la vida: “Los agentes intentaron desarmar al individuo, pero se resistió violentamente. Temiendo por su vida y la seguridad de sus compañeros, un agente de la Patrulla Fronteriza disparó de forma defensiva”. Más tarde, Bovino fue apartado de su cargo y reasignado.
La muerte de Pretti ha generado una oleada de protestas y ha intensificado el debate sobre las tácticas de inmigración del Gobierno federal. Legisladores de ambos partidos han reclamado una investigación independiente y transparente.
