Kristi Noem se ganó su reputación en la Administración Trump por no tener complejos a la hora de emprender una agresiva campaña contra la inmigración. Pero esta semana, ese papel se ha convertido en un lastre, no solo para ella, sino también para una Casa Blanca que lucha por contener las repercusiones políticas y morales del asesinato de dos ciudadanos estadounidenses a manos de agentes federales de inmigración (ICE) en Mineápolis.
Este lunes, el presidente Donald Trump convocó a Noem al Despacho Oval para una reunión de casi dos horas en la que también participaron su principal asesor, Corey Lewandowski, y varios altos funcionarios de la Casa Blanca. La reunión, de la que informó por primera vez The New York Times, fue solicitada por la propia Noem y puso de relieve un momento de inquietud poco habitual dentro de una administración que, en gran medida, ha desestimado las críticas a sus tácticas de inmigración.
Dos asesinatos en menos de un mes
El desencadenante ha sido el asesinato de Alex Pretti, un ciudadano estadounidense de 37 años al que los agentes de inmigración dispararon aproximadamente diez veces el sábado mientras, al parecer, los grababa con su teléfono. Su muerte siguió a otro tiroteo mortal a principios de este mes, cuando Renée Good, también de 37 años y también ciudadana estadounidense, fue asesinada por un agente del ICE. En conjunto, estos casos han desencadenado críticas bipartidistas y han puesto en tela de juicio el liderazgo de Noem.

Según personas informadas sobre la reunión, Trump no sugirió que el puesto de Noem estuviera en peligro. Pero la reunión en sí, de la que se excluyó notablemente a Stephen Miller, artífice de la estrategia migratoria de la Administración, puso de manifiesto la preocupación al más alto nivel. Desde entonces, el presidente ha tomado medidas para ajustar la imagen y las operaciones en Minneápolis, anunciando que Tom Homan, su zar de la frontera, se haría cargo de la supervisión de la operación allí. Homan está estrechamente relacionado con el tradicional énfasis de ICE en las detenciones selectivas, en lugar de las redadas masivas que han caracterizado las recientes medidas de control.
Al mismo tiempo, la Administración Trump ha planeado destituir a Gregory Bovino, un funcionario de la Patrulla Fronteriza cuyas tácticas han suscitado duras críticas. De momento, Bovino ya ha abandonado Minnesota.
Para Noem eran “terroristas domésticos”
Sin embargo, públicamente, Noem se ha mantenido desafiante. Ha sido una de las figuras más vocales de la Administración en defensa de los disparos y ha difundido acusaciones falsas sobre Pretti e incluso sobre Renee Good, a los que ha tildado de “terroristas domésticos”. Esas afirmaciones solo han intensificado la indignación de los demócratas y ampliado el daño político.

¿Un impeachment a Kristi Noem?
En el Capitolio, los demócratas ya no se conforman con declaraciones de condena. Según informa The Washington Post, los demócratas de la Cámara de Representantes se están preparando para abrir una investigación sobre Noem la próxima semana, sentando las bases para una posible moción de destitución. Al carecer del apoyo republicano y operar en minoría, los demócratas planean proceder sin la participación del Partido Republicano, argumentando que la supervisión convencional ha fracasado ante lo que describen como una conducta indebida mortal.
“Entendemos que los demócratas son minoría, pero eso no significa que tengamos que cruzarnos de brazos y no hacer nada”, afirmó el congresista Bennie G. Thompson, de Misisipi, máximo dirigente demócrata del Comité de Seguridad Nacional de la Cámara de Representantes.
IMPEACH KRISTI NOEM.
— Democrats (@TheDemocrats) January 25, 2026
Al menos 145 demócratas de la Cámara de Representantes ya han firmado una resolución en la que se pide la destitución de Noem, un número que aumentó tras la muerte de Pretti. Aunque los líderes del partido han advertido que no se debe forzar una votación inmediata, el amplio apoyo, incluso de los legisladores de los distritos indecisos, refleja un consenso cada vez mayor de que Noem no puede dirigir de forma creíble el Departamento de Seguridad Nacional.

Algunos demócratas han ido más allá. La congresista Marie Gluesenkamp Pérez, de Washington, indicó que Noem “debe dimitir”, mientras que Laura Gillen, representante de Nueva York, exigió que sea “destituida inmediatamente”. También Tom Suozzi, de Nueva York, lamentó públicamente su reciente voto a favor de financiar el DHS (el Departamento de Seguridad Nacional), al indicar que no lo vio como un referéndum sobre lo que él llamó la “conducta ilegal e inmoral del ICE en Mineápolis”.
En un comunicado, la portavoz del Departamento de Kristi Noem, Tricia McLaughlin acusó a los demócratas de dar prioridad al “espectáculo y a los clics para recaudar fondos” por encima de la seguridad pública y defendió las acciones del departamento bajo el liderazgo de Noem.
Sin embargo, la presión ya no se limita a la Cámara de Representantes. Aunque los republicanos del Senado no están pidiendo la destitución, el senador Rand Paul, de Kentucky, ha solicitado el testimonio de altos funcionarios del ICE y de la Patrulla Fronteriza el próximo mes. Incluso algunos republicanos del Senado, aunque no llegan a respaldar la destitución, han expresado su profunda decepción por la conducta de Noem.

