Este 28 de octubre, apenas nueve meses habían pasado desde el terrible accidente acaecido en Adamuz (Córdoba), el pasado 18 de enero. En el mismo año, dos impactos entre dos trenes han sumido a España en un estado de duro luto. Cuando pensábamos que 46 muertes eran difíciles de superar, en Urda (Toledo) ya se contabilizan al menos 68.
Si para los ciudadanos esta noticia con la que amanecían, tras el choque frontal entre dos trenes ha revivido su dolor e inseguridades de viajar en el que, hasta la fecha, era uno de los medios de transportes más seguros, para los familiares de las víctimas de Adamuz ha significado un paso más.

“Con los nervios terribles”
“Con los nervios terribles”, afirma la bolivariense Osiris, cuyo marido murió en el accidente. “Justo tengo a mi papá muy grave, y ahora viendo esto que está pasando es una puñalada en el pecho”, rememora. “Tengo una angustia horrible, reviviendo aquel momento que nunca debió haber pasado”.
La superviviente Elisa Vélez, desgraciadamente, sabe lo que sienten las víctimas de este nuevo accidente. “Estoy rota”, afirma. “Solo pensar lo que esa gente va a tener que vivir… no es justo. Me da mucha pena e inseguridad”. Traslada sus ganas de ayudar, unas ganas que se encuentra con la barrera de tener que trasladar al pres momento. “Espero poder ayudar en lo que sea, pero es tan duro que no puedo pensar con claridad. Es revivirlo todo de nuevo. Es tan duro que solo de pensarlo me paralizo”.

Además de la dureza del momento, “tristeza y rabia” son los sentimientos que añade la superviviente María Eugenia. Su marido, Javier, murió en el accidente de Adamuz. Juntos habían pasado el fin de semana en Málaga y regresaban a Madrid. Su convoy chocó con el Alvia. Tras el accidente se rompió la pelvis por tres sitios y la clavícula.
Comunicado de las víctimas de Adamuz
Desde las asociación de las víctimas de Adamuz se emitió rápidamente un comunicado a pocas horas de conocerse el accidente. “Esta nueva tragedia desgarra unas heridas que aún permanecen abiertas”, trasladaron. “Nos hace sentir especialmente cerca de quienes hoy están sufriendo”.
Y añaden: “Nuestro pensamiento y nuestro corazón están con quienes han perdido a sus seres queridos, con las personas heridas y con todas las familias que están viviendo momentos de enorme angustia”.

Dos accidentes en apenas nueve meses
Nueve meses separan dos tragedias que han sacudido la alta velocidad española. En Adamuz, el pasado enero, un tren de alta velocidad de Iryo que cubría el trayecto entre Málaga y Madrid descarriló y sus coches invadieron la vía contigua, por la que circulaba un Alvia de Renfe con destino a Huelva. La colisión causó 45 fallecidos y más de un centenar de heridos.
En Urda, en cambio, la catástrofe llegó este miércoles por un alcance: un AVE embistió por detrás a un Iryo detenido, con al menos 64 fallecidos, y el ministro Puente señala al centro de control de Adif. Si Adamuz golpeó al anochecer, Urda lo hizo a primera hora de la mañana. Es ya el accidente más grave desde Angrois.
