Entrevista

“No quiero que la salud de mis hijos dependa de cuánto ha dormido su médico”

En plena movilización contra el nuevo Estatuto Marco impulsado por Mónica García, la anestesióloga Carmen Truyols alza la voz contra lo que considera una precarización de la profesión médica

Carmen Truyols, anestesióloga
Carmen Truyols, anestesióloga

“Trabajar 24 horas seguidas en las condiciones en las que nos obligan a hacerlo a los médicos es explotación”. Carmen Truyols, anestesióloga y reanimadora madrileña, es una de las voces más claras en esta jornada de movilización médica contra el nuevo Estatuto Marco de Mónica García. Y no puede evitar la decepción porque en algún momento pensó que con esta ministra, médico de profesión, se podría hablar de medicina. “Ha sido todo lo contrario. Su Estatuto Marco nos ha unido a los médicos para rechazarlo unánimemente”.

Cree que sus propuestas no van de medicina, sino de una orientación política. “En lugar de responder a las necesidades reales de la profesión, supone una agresión al colectivo al permitir guardias excesivas, condiciones precarias y el desprecio de las categorías sanitarias. Los médicos necesitamos un estatuto propio, distinto al del resto de profesionales del Sistema Nacional de Salud, porque nuestro trabajo y nuestras responsabilidades son particulares”.

Muchos médicos, incluida Truyols, y sindicatos rechazan el texto de García por considerarlo insuficiente para atender las guardias, la cotización de las horas, la conciliación o la estabilidad laboral, y piden un estatuto propio. Truyols sabe de lo que habla. Ha pasado demasiadas madrugadas en un quirófano o haciendo 24 horas de guardia. Sin ánimo de dramatizar, indica algo que la ministra parece pasar por alto: “Ningún trabajador puede legalmente trabajar 24 horas seguidas sin que contabilicen como tres turnos, pero un médico está obligado a hacerlo hasta los 55 años”. Y añade una advertencia que interpela directamente al paciente: “No quiero que la salud de mis hijos dependa de cuánto ha podido dormir una persona. Es imposible dar la misma versión de ti durante 24 horas. Va empeorando”.

Altavoz en redes sociales

Truyols se licenció en la Universidad Complutense de Madrid y se especializó en el Hospital Gregorio Marañón en 2013. Durante la pandemia impulsó y coordinó la Unidad de Cuidados Críticos del Hospital del Escorial, donde atendió a cientos de pacientes graves. En redes sociales, con decenas de miles de seguidores, ha convertido su experiencia cotidiana en altavoz colectivo.

Da también soporte a la plataforma recién creada Valores de Nuestros Médicos, a través de la cual aspira a conectar a 50.000 facultativos con la sociedad. “No somos números, somos valores”, repite. Reclaman una mesa de negociación propia, límites reales a las guardias, salarios acordes a la responsabilidad y medidas que frenen la fuga de talento. “Necesitamos legislación que nos permita ejercer en condiciones seguras, dignas y acordes a 2026”.

En cada una de sus frases cabe el malestar que este sábado llevará a miles de médicos a la calle. “La vocación no paga la compra. La vocación no sustituye el descanso”, insiste. No es una protesta ideológica, sino laboral y de sentido común. “No es verdad que con guardias de 24 horas sea la única forma de dar servicio a los pacientes. Se podría reestructurar todo como en el resto de Europa. Los médicos no somos de otra masa”.

Manifestación de médicos para protestar por la reforma deL Estatuto Marco EFE/Javier Lizón

La profesión no les hace de otra masa ni tampoco millonarios, uno de los bulos que desmiente. “Las guardias de 24 horas se pagan a 20 euros la hora. Catorce euros netos por operar a las cinco de la mañana. Al final sumas 70 horas semanales que te pagan a un precio menor que la ordinaria”.

“He llegado a cien horas en una semana”

Habla en primera persona porque lo ha vivido: “He trabajado 96 horas. He llegado a 100 horas en una semana”. Así describe una madrugada cualquiera: “Son las cinco de la mañana. Me han despertado a las 3:30 para una cesárea. Estoy con dos enfermeros, un auxiliar y un celador que entraron a las diez de la noche. El cirujano y el ginecólogo llevan desde las ocho de la mañana. Yo también. He hecho siete cirugías sola”.

Para Truyols, el problema es estructural. “Se está haciendo economía sanitaria en España y eso va a traer problemas, principalmente en el trato y la seguridad del paciente”. Considera que el Estatuto Marco “igualará categorías”, cuando “los trabajos son distintos. Son brillantes las enfermeras, pero son categorías diferentes. Está machacándonos como equipos y como profesionales”.

La anestesista también denuncia la falta de conciliación. “Es mentira que un médico pueda no dormir, no comer, no llegar a fin de mes y al mismo tiempo sostener la salud emocional y física de los demás”. A pesar del rechazo institucional, se muestra firme: “Los médicos tenemos la obligación moral y legal de denunciar las carencias de un sistema que pone en riesgo el bienestar y la salud de los pacientes”. Y lanza una consigna que se repetirá estos días de movilizaciones: “La sanidad sin médicos no es un modelo sanitario seguro, es un sistema sanitario barato”. La protesta, insiste, no es una queja sino una advertencia. “Hablar de esto es defender una medicina sostenible y humana”. Porque, concluye, “sin médicos no hay sanidad. Y sin sanidad, no hay futuro”.

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