Desconfianza, miradas fulminantes y negaciones constantes. Eso le ha tocado vivir a Ana Lucas, especialmente en sus primeros años en el Ejército Nacional de Uruguay y los años previos a su llegada.
Afortunadamente, las cosas han cambiado y mejorado, y hace unos años, se convirtió en la primera mujer al mando de una unidad de infantería. Concretamente, uno de los batallones más icónicos de Uruguay, con casi 200 años de historia.
Conoce su constante sacrificio y dedicación, que finalmente fueron recompensados con un ascenso que, con suerte, pronto le llevará a ser la primera general femenina del país sudamericano. No hay muchas, por ahora, en dicho continenete.
El duro camino hasta la vida militar de Ana Lucas

Ana Lucas nació en Paysandú, al oeste de Uruguay, en el año 1978. Su padre también fue militar, concretamente un cabo, que le enseñó el valor del servicio.
Tiene cinco hermanos, y con dos de ellos formó parte de niña de los scouts uruguayos. Al grupo al que iban, acudían principalmente los hijos de militares, como ellos. Allí aprendió ya algunas cosas que le inspirarían hacia la vida militar.
Entonces, uno de sus hermanos acudió a un Liceo Militar (instituto de secundaria) en Montevideo. Toda la familia, incluida Ana, se marchó con él. Para entonces, ella ya tenía 15 años, pero todavía no admitían mujeres allí. Tuvo que esperar a 1996, y estuvo dispuesta a repetir un curso para poder acceder a la institución castrense.
Una vez completada la educación secundaria, no le permitieron el acceso a la Escuela Militar debido a una mancha en su pómulo izquierdo, la cual tiene de nacimiento.
Tras tener que llegar a suplicar al jefe de cirugía de un hospital cercano que su mancha no le impedía ejercer la labor militar, finalmente logró su meta. En 1999, entró en la Escuela Militar, en la segunda generación de mujeres.
Eso sí, bajo la obligación de quitarse la mancha una vez se pudiera hacer la cirugía en Uruguay. Algo que desconoce actualmente, ya que nadie le ha dicho nada a estas alturas.
El camino fue complejo, pero ya tenía su preciada plaza. Aunque aún le quedaban más barreras que sortear…
Nombramiento como primera mujer al mando de una unidad de infantería en Uruguay

Su paso por la Escuela Militar mostró que estaba más que preparada para servir a su país. En algunas pruebas, tenía mejores marcas que sus compañeros masculinos. Y las pruebas que podía hacer de manera “adaptada a las mujeres”, las hacía como los hombres.
Todo eso, bajo la atenta mirada de los compañeros, con la presión de ver si las mujeres estaban a la altura. Así lo contó para Búsqueda, y relata que gracias a esas primeras valientes mujeres, hoy el Ejército Nacional está más preparado para estas. Ya no tanto al revés, teniendo que adaptarse ellas a todo, como le sucedió.
Dos décadas después, en febrero de 2021, consiguió un enorme hito para la mujer militar en Uruguay: se convirtió en la primera en tomar el mando de una unidad de Infantería, el Batallón Nº1 Florida.
Como jefa del Batallón, con base en Punta de Rieles, tiene a su cargo a 249 militares de diferentes jerarquías. Las labores principales de la unidad son la protección del Palacio y el poder legislativo, así como forma parte de la defensa nacional.
Entre esos 249 miembros, 14 son mujeres. Y su jefa trata de facilitarles su labor. De hecho, Lucas instaló una peluquería femenina en su base, que no sólo corta el pelo como hace la que ya existe para hombres.
Las mujeres representan algo más del 15% del total del Ejército Nacional de Uruguay. Sólo tres de ellas son tenientes coroneles, entre las cual está Ana Lucas.
Como las otras dos, su camino podría llevarle a ser la primera mujer general uruguaya, algo que depende de factores externos a ella tras haber cumplido los tres años necesarios para avanzar de grado militar.
Por ahora, está agradecida por la confianza en su ascenso. Y sus superiores confían plenamente en ella.
Ana Lucas espera inspirar a otras mujeres, celebrando “que camaradas que vienen detrás nuestro vean que sus propias camaradas están llegando a estos cargos, es muy importante”.
