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Anne-Marie Imafidon, la niña prodigio que abrió el acceso femenino al mundo STEM

Anne-Marie Imafidon no solo rompió récords académicos desde la infancia. Transformó su trayectoria en un proyecto colectivo para facilitar el acceso de mujeres y niñas a los espacios donde se diseña el futuro tecnológico

La historia de Anne-Marie Imafidon podría contarse como la de una niña prodigio que nunca dejó de acumular logros. Pero ese cuento, aunque verdadero, quedaría incompleto. Lo que distingue a Imafidon además de la precocidad, extraordinaria incluso para los estándares más exigentes, es la forma en que convirtió una trayectoria individual de excelencia en una causa colectiva. Con tenacidad, esta mujer vive dedicada a ampliar el acceso de mujeres y niñas a los espacios donde se decide el futuro tecnológico.

Ingeniera, matemática, empresaria social y divulgadora, Imafidon (Londres, 1990) es hoy una de las figuras más influyentes del ámbito STEM en el Reino Unido y Europa. Dirige Stemettes, una organización que desde 2013 ha trabajado con más de 65.000 niñas y jóvenes, muchas de ellas de contextos socioeconómicos desfavorecidos, para acercarlas a la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas. Su propuesta no busca detectar genios, sino eliminar barreras.

Anne-Marie Imafidon

Aprender antes de tiempo

Nacida en Barking, al este de Londres, en una familia británico-nigeriana que valoraba la educación como herramienta de ascenso social, Imafidon mostró desde muy pequeña una facilidad inusual para los números. En la escuela primaria, mientras sus compañeros seguían el temario previsto, ella se adelantaba. “Cuando me enseñaban algo, lo entendía a la primera”, ha explicado. “Y entonces me preguntaba por qué volvíamos a repetirlo. Sentía que tenía que haber algo más interesante que explorar”.

Esa inquietud, que en otros contextos podría haberse interpretado como indisciplina, encontró aliados. Una profesora sugirió acelerar su aprendizaje. El resultado fue tan llamativo como revelador. Anne-Marie aprobó exámenes oficiales de secundaria en matemáticas e informática antes de terminar la primaria. “El día de los resultados yo estaba tan sorprendida como todo el mundo”, recuerda. “No tenía una confianza exagerada; simplemente había pasado”.

Oxford

Una imagen de Anne-Marie Imafidon

En la adolescencia, cuando expresó su deseo de solicitar plaza en Oxford, una responsable escolar se rió y descartó la idea de plano. Pero los 20 años, Imafidon obtuvo un máster en Matemáticas y Ciencias de la Computación por la Universidad de Oxford. Llegar allí no borró la sensación de diferencia; más bien la afinó. “A menudo soy la persona más joven, más negra y más mujer en la sala”, ha dicho en distintas ocasiones. Sin embargo, señala que la exclusión no siempre opera de forma explícita. “En Oxford, lo que más me hacía sentir fuera de lugar era no saber nada sobre campanas y sus configuraciones”, comenta con ironía, en alusión a una tradición universitaria británica.

El comentario encierra una observación profunda sobre pertenencia por códigos culturales invisibles donde el desconocimiento puede convertir el mérito académico en una experiencia solitaria.

Ella siguió adelante y años después, ya en el ámbito profesional, un colega masculino quedó desconcertado cuando Imafidon señaló que su planteamiento técnico no funcionaría. “Buscaba la cámara oculta”, recuerda. “No podía creer que una chica negra del este de Londres supiera más que él”.

Del éxito individual a la responsabilidad colectiva

Tras pasar por grandes empresas tecnológicas y financieras (Goldman Sachs, Hewlett-Packard, Deutsche Bank) Imafidon llegó a la conclusión de que el problema no era la falta de talento femenino, sino las condiciones de acceso y permanencia.

En 2013 fundó Stemettes con la premisa sencilla de abrir las puertas de las mujeres al sistema.

Stemettes organiza eventos, academias, programas de mentoría y espacios de emprendimiento tecnológico para adolescentes. No exige notas mínimas ni experiencia previa. Tampoco traslada el coste a las familias. “Si estás disponible, pagamos el transporte, la comida y, si hace falta, también el billete del adulto que te acompañe”, explica Imafidon.

Stemettes, la empresa fundada por Anne-Marie Imafidon. Págin

El impacto es medible. El 95% de las participantes afirma que su interés por las disciplinas STEM aumenta tras un solo evento. Pero la ambición va más allá de despertar vocaciones. En los últimos años, la organización ha reforzado su conexión con el mercado laboral: prácticas, becas, incubadoras y alianzas con empresas que facilitan la transición real hacia el empleo.

“Si no te ves en un sitio, es muy difícil imaginarte ahí”, sostiene Imafidon. “La representación no es un gesto simbólico; es una condición estructural”.

Mujeres, tecnología y poder

La influencia de Imafidon traspasa los límites del ámbito educativo. Es una voz habitual en los debates sobre el futuro del trabajo, la inteligencia artificial y la transición ecológica. Como miembro del Institute for the Future of Work, advierte sobre los riesgos de que la automatización reproduzca desigualdades existentes. Estudios recientes muestran que cerca del 80% de las mujeres trabaja en sectores susceptibles de ser automatizados, frente a poco menos del 60% de los hombres.

“Cuando sustituimos los caballos por coches fue un caos, porque no había normas”, compara. “Luego creamos el código de circulación. Con la inteligencia artificial aún no tenemos esas barreras de seguridad, pero las necesitamos”.

Al mismo tiempo, rechaza una visión tecnofóbica. “Lo que me entusiasma de la IA, del big data o del blockchain es que pueden aplicarse a los problemas que estamos intentando resolver”, afirma. Desde la eficiencia energética hasta la modelización climática, ve en la tecnología una herramienta indispensable para afrontar crisis complejas.

En ese contexto, insiste en que la transición hacia una economía verde no puede hacerse con perfiles homogéneos. “Este debería ser un momento de renacimiento para muchas profesiones”, sostiene. “Pero hemos perdido talento por mantener rutas de acceso demasiado estrechas. Si quieres que entre más gente, crea más puertas”.

Reconocimiento y proyección pública

El reconocimiento institucional ha acompañado su trabajo. Imafidon fue nombrada Miembro de la Orden del Imperio Británico (MBE), presidió la British Science Association, forma parte del Consejo de Research England y en 2024 fue designada canciller de la Universidad Caledonia de Glasgow. Ha recibido varios doctorados honoris causa y ha sido elegida en repetidas ocasiones como una de las figuras más influyentes del sector tecnológico británico.

Su presencia también se ha ampliado al espacio cultural y mediático. Presentó Countdown en Channel 4, colabora con la BBC y asesora a productoras audiovisuales para incorporar referentes tecnológicos femeninos en la ficción. En 2022 publicó ‘She’s in CTRL’, un libro dirigido a mujeres que quieren recuperar el control sobre la tecnología y su papel en ella.

El libro publicado en 2022 por Anne-Marie Imafidon ,‘She’s in CTRL’

Cuando se le pregunta qué diría a una mujer que cree que ya es tarde para entrar en el mundo STEM, Imafidon responde sin rodeos. “Nunca es demasiado tarde. La tecnología cambia tan rápido que siempre hay espacio para aprender algo nuevo”.

Esa idea resume su trayectoria. Anne-Marie Imafidon demostró que una niña negra del este de Londres podía llegar a Oxford y a los centros de decisión científica. Decidió, además, que ese camino no debía recorrerse en solitario. En un mundo definido por algoritmos, sostenibilidad y datos, su apuesta se construye con todas las inteligencias disponibles y eso incluye a las mujeres.

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