Tras el mantenimiento de los tipos por parte de Powell en la Reserva Federal, quien no claudicó a las presiones de Trump de acometer una nueva bajada al justificar que la economía estadounidense y el mercado laboral siguen mostrando una notable solidez, este jueves llega el momento de Lagarde. Aunque en su caso, sin injerencia política. La presidenta del Banco Central Europeo (BCE) también mantendrá, previsiblemente intacto, el precio del dinero. Desde junio del pasado 2025, la autoridad monetaria no ha movido ficha. Siete meses de tregua entre palomas y halcones en los que la institución repite una y otra vez que la tasa de referencia está “in a good place –en una buena posición-“.
Los motivos de peso: la inflación y el crecimiento en la eurozona. En este sentido, el primero, y pese a la guerra comercial de primavera, cerró el 2025 en el 2%, objetivo del BCE. Por su parte, la economía continuó avanzando. Y, según datos de Eurostat, concluyó el pasado año con una expansión del 1,5% del PIB. Sin embargo, a estos indicadores se añade ahora un nuevo factor que cada vez adquiere mayor protagonismo: el tipo de cambio. Un argumento que los miembros del Consejo de Gobierno del BCE partidarios de una política monetaria más flexible, comienzan a emplear para justificar una bajada adicional en los próximos meses.
La coyuntura no ha tardado en reflejarse en el euríbor. Así, la tasa de referencia interbancaria anota una leve reducción en enero. Las expectativas de cambio, que antes vislumbraban una futura subida y estiman ahora un posible ajuste a la baja, redujeron en el pasado mes el índice hasta el 2,246%.
Hasta 50 euros menos
En consecuencia, el descenso ha permitido que los hipotecados a tipo variable con revisión anual registren rebajas en sus cuotas, con ahorros que pueden situarse entre los 30 y los 50 euros mensuales, según el importe del préstamo vinculado a la vivienda. A pesar de la corrección, los analistas no esperan que la caída se prolongue en el tiempo.
“Después de un 2025 en el que el euríbor se mantuvo con ciertos altibajos, dentro de una horquilla muy estrecha, el inicio de 2026 refuerza la idea de que estamos en una nueva fase de normalización. Aunque con cambios suaves y previsibles en sus valores”, analiza Laura Martínez, directora de Comunicación y portavoz del comparador y asesor hipotecario iAhorro.
El tipo de cambio
Pero serán los movimientos en Fráncfort lo que determine si el ajuste es coyuntural o estructural. Aunque ya se esperan variaciones ante los cambios provocados por el nuevo orden mundial. Así, si bien el crecimiento en la eurozona se mantiene y la tasa de inflación permanece próxima al objetivo del BCE, una nueva preocupación derivada de las tensiones geopolíticas amenaza con trastocar los planes de Lagarde: la apreciación del euro frente al dólar.
El debilitamiento del billete verde y, por tanto, el fortalecimiento de la moneda comunitaria, han generado cierta inquietud en el Banco. En este sentido, el gobernador del banco central austriaco y miembro del Consejo de Gobierno de la autoridad monetaria, Martin Kocher, aseguró recientemente que “si el euro se aprecia cada vez más, en algún momento habrá necesidad de reaccionar en términos de política monetaria”. Y matizó: “No por el tipo de cambio en sí, sino porque esto se traduce en menor inflación”.
Un ascenso del valor del euro sobre el dólar implica que las importaciones de los productos estadounidenses por parte de las empresas europeas resulten más baratas. Así, el recorte debería repercutirse en el precio de venta en el mercado para el consumidor. En números, la reciente apreciación del euro, que ya está en el entorno de los 1,20 dólares, reduciría las previsiones de Fráncfort sobre la inflación elaboradas en diciembre en aproximadamente un 0,1%. Además, el responsable global de Macroeconomía de ING, Carsten Brzeski, argumenta que supone un factor que complica la “recuperación cíclica de la industria. Así como las perspectivas de crecimiento”.
Recorte en marzo
Para la reunión del jueves, el impulso del euro no supone un indicador determinante. No obstante, el vicepresidente del BCE, Luis de Guindos, ya afirmó el verano pasado que un tipo de cambio por encima del que se registra ahora “podría volverse más complicado”. Con todo, Brzeski vaticina que si la tendencia continúa, “las probabilidades de un recorte de tipos en marzo aumentarían”.
En este contexto, el euríbor podría volver a la senda descendente que frenó el anterior mes de agosto. Cuando anticipando el periodo de mantenimiento de tipos de interés por parte del BCE, comenzó a repuntar.
Aunque, la decisión estará en manos de Lagarde, que enfrenta la primera reunión del que será su último año completo al frente de la institución. La francesa, que en innumerables ocasiones ha defendido la independencia de los bancos centrales tras los ataques de Trump, podría verse forzada en el corto plazo a prolongar los recortes. Puesto que tan defendido es por el BCE que la inflación no esté por encima del 2% como que esté por debajo.
