El presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, compareció este viernes ante las Cortes autonómicas para dar cuenta de la gestión de la oleada de incendios que asoló la Comunidad durante el mes de agosto. Su intervención, solicitada por la oposición, se centró en los llamamientos a la unidad y al diálogo, el reconocimiento de “errores” y un agradecimiento expreso al Ejército.
Mañueco inició su discurso apelando a la unidad política e institucional. Rechazó que se buscase “rédito partidista” y defendió que no era momento de “hacer política con los incendios, sino de hacer políticas para afrontarlos”. El presidente recordó que los fuegos habían “segado vidas, arrasado tierras y pueblos, reducido hogares a cenizas y arrebatado la esperanza de muchas familias”. Por ello, instó a que el Parlamento estuviera “a la altura de la dignidad de la gente de Castilla y León”, alejando el debate del “ruido, el simplismo y el cálculo electoral”.
En esta línea, insistió en que “el verdadero homenaje a quienes lo habían perdido todo” era elevar el tono del debate y trabajar en soluciones conjuntas. Además, extendió su mensaje más allá de la Comunidad, recordando que los incendios no entendían de fronteras ni de colores políticos, ya que también habían golpeado con dureza a otras regiones de España y países como Portugal, Francia o Grecia.
Una catástrofe sin precedentes
Durante su intervención, el presidente autonómico describió la situación vivida como un “cóctel perverso” de circunstancias meteorológicas extremas: temperaturas inusualmente altas, vientos de hasta 90 kilómetros por hora, una humedad que en ocasiones descendió hasta el 5 % y tormentas secas que multiplicaron los focos. A todo ello se sumaron, según explicó, indicios de la mano del hombre, con al menos 72 incendios presuntamente intencionados bajo investigación.
Como consecuencia, hasta el 26 de agosto se habían quemado en torno a 141.000 hectáreas, principalmente en León y Zamora, aunque también en Salamanca, Ávila y Palencia. Los daños afectaron a montes, viviendas, negocios e instalaciones, pero lo más grave, señaló Mañueco, fue la pérdida de vidas humanas.
Respuesta inmediata y petición de ayuda
El presidente defendió que la Junta actuó “desde el minuto uno” con todos los medios disponibles del operativo de incendios de Castilla y León. Subrayó que nunca se escatimaron esfuerzos y que se habían desplegado recursos de forma continua, aunque reconoció que la virulencia de las llamas y la simultaneidad de focos habían puesto “al límite lo imposible” las labores de extinción.
Explicó que se evacuaron preventivamente 203 pueblos, con unos 20.000 habitantes, y se reubicaron a residentes de varias residencias de mayores. También se enviaron doce mensajes de alerta masiva a través del sistema ES-Alert y se coordinaron avisos con Asturias y Cantabria en la zona de los Picos de Europa.
No obstante, reconoció que ante la magnitud del desastre se pidieron refuerzos al Gobierno central, especialmente más medios del Ejército para apoyo logístico y de relevo de personal. Mañueco agradeció la colaboración recibida, incluida la del Ejecutivo de Pedro Sánchez, aunque insistió en que era necesaria una mayor coordinación interinstitucional.

Mañueco anunció que el Consejo de Gobierno aprobará un decreto de planificación y ordenación forestal con el fin de mantener los montes más limpios, desarrollar un inventario forestal continuo y facilitar el aprovechamiento sostenible. Avanzó también un plan de restauración forestal con carácter general y nuevas medidas preventivas en ayudas rurales, en el fomento de la biomasa y en el uso de tecnologías digitales para vigilancia.
Además, propuso abrir un “diálogo extenso” con todos los actores implicados: oposición, agricultores, ganaderos, sector forestal, universidades, colegios profesionales, ayuntamientos, diputaciones, comunidades autónomas y el propio Estado. “Ante los nuevos incendios, necesitamos un nuevo modelo de actuación”, afirmó, subrayando que la prevención y la extinción debían abordarse como una cuestión de Estado.
Génova mantiene su respaldo
La comparecencia de Mañueco no evitó el debate político. Desde el PSOE se exigió su dimisión y la de su consejero de Medio Ambiente, Juan Carlos Suárez-Quiñones, por la supuesta falta de prevención y la gestión deficiente. También Vox fue crítico con el presidente. Algunos brigadistas forestales, concentrados a las puertas de las Cortes, pidieron también su cese.
Por su parte, el PP nacional cerró filas en torno al presidente autonómico, mostrando que mantienen su respaldo, según las fuentes consultadas por este periódico.
El propio Mañueco respondió a las críticas defendiendo que Castilla y León contó con un operativo sólido, reforzado en los últimos años, y que la excepcionalidad de las condiciones meteorológicas había hecho “baldías todas las técnicas de extinción conocidas”.
.@alferma1 finaliza pidiendo al presidente del Gobierno abordar la lucha contra #IIFF como cuestión de Estado, sin confrontación política, y una Conferencia de Presidentes monográfica
🗣️Llama a la preparación y la unidad: “Ante los nuevos incendios, necesitamos un nuevo modelo” pic.twitter.com/QVHXERDQiT
— Junta de Castilla y León (@jcyl) August 29, 2025
El presidente concluyó su intervención con un llamamiento a la reflexión conjunta sobre cómo afrontar en el futuro fenómenos de esta magnitud. “La intensidad y la voracidad de los fuegos han puesto en riesgo vidas humanas y han amenazado infraestructuras y poblaciones. Debemos trabajar unidos para que esto no vuelva a suceder”, afirmó. Consciente de que la magnitud de la tragedia exigía soluciones de Estado, reclamó de nuevo a Pedro Sánchez la convocatoria de una Conferencia de Presidentes monográfica sobre incendios forestales.