El martes 4 de febrero, a media mañana, el Ibex 35 marcó 18.246 puntos. Nunca antes había estado tan alto. Fue la señal perfecta para que muchos pequeños inversores se preguntaran: ¿hasta dónde puede llegar esto?
El índice español, con un avance cercano al 4% en lo que va de año, superaba por primera vez la cota psicológica de los 18.000 puntos. En apenas tres meses, ha sumado más de 2.000 puntos. Una aceleración tan brusca como infrecuente. La idea de ver al Ibex en 20.000 puntos ha dejado de sonar descabellada. Pero, ¿hay materia prima suficiente para conseguirlo?
No ha sido una semana cualquiera
El miércoles llegó el primer contratiempo. Santander caía un 3,5% en el Ibex tras la compra de Webster. Los resultados récord de 2025 y la recompra de acciones por 5.000 millones de euros quedaban en segundo plano. El mercado prefería poner el foco en los 10.300 millones que pagará por Webster Bank y la ampliación de capital de 3.500 millones que llevará a cabo para financiar la adquisición. Y un día después llegaba el desplome de BBVA del 8,8% tras sus resultados.
La presión sobre la banca española ha sido determinante. Pero el mercado no ha girado. A pesar del castigo a varios grandes valores, el Ibex se mantiene como el índice más alcista del mundo occidental en 2026. Ni el S&P 500 (+0,26%) ni el Euro Stoxx 600 (+3%), golpeados por la corrección de Amazon o Stellantis, han conseguido replicar su comportamiento.
Ahora, la pregunta ya no es si el Ibex está fuerte. Es si puede ir todavía más lejos.
El dilema de los 20.000
La posibilidad de ver al Ibex en 20.000 puntos este año requiere una subida adicional del 11%. No es un objetivo fantasioso. Pero tampoco es automático.
Antonio Castelo, analista de iBroker, considera plausible ese nivel “en algún momento de 2026”, aunque advierte que el camino no será directo. “Desde el nivel actual, un 10%-11% adicional es razonable. El problema no es el nivel, sino el trayecto. Lo más probable es una fase de digestión antes de intentar un nuevo impulso.”
Castelo recuerda que tras movimientos tan verticales como el de los últimos meses, el Ibex suele frenar. “No hay precedentes recientes de tramos así sin corrección. Técnicamente, está muy extendido. Lo habitual sería ver un lateral amplio o una bajada rápida del 10% al 15% antes de seguir.”
El dilema está servido
Para algunos analistas, como Diego Morín de IG, el problema no es el índice, sino el punto en el que cotizan sus principales valores. “Santander, BBVA y CaixaBank están en máximos del año… y de los últimos 18. Me da vértigo comprar ahí. Es más probable ver correcciones que nuevos tramos alcistas inmediatos.”
La exposición internacional añade incertidumbre. “Empresas como Inditex o Iberdrola podrían sufrir si el euro se aprecia. Si las políticas de Trump devalúan el dólar, el cruce EUR/USD puede acercarse a 1,25. Eso acabaría pesando sobre las cuentas de muchas grandes del Ibex”, avisa Morín.
No todos comparten ese nivel de cautela. Javier Molina, analista de eToro, considera que el sector financiero español sigue siendo sólido, pero entra en una nueva etapa. “Los resultados han sido excelentes. La rentabilidad sobre capital se mueve entre el 17% y el 19%, con márgenes estables y coberturas altas. Pero todo eso ya está en precio. El recorrido ya no es estructural. Es más táctico.”
El inversor minorista sigue posicionado en banca. Según datos de eToro, el 66% de los inversores españoles mantiene exposición directa al sector. Una cifra que sube al 72% entre los nacidos antes de los 80. La apuesta sigue, pero los expertos coinciden en que el ciclo ha madurado.
¿Quién puede tomar el relevo?
Castelo lo tiene claro: “Inditex, Iberdrola, BBVA y Santander pesan casi el 50% del Ibex. Si ellos siguen cumpliendo, el índice puede avanzar más. Pero ya no será solo la banca quien empuje.” Entre los nombres con potencial alcista, el analista menciona a Aena, Amadeus, IAG y Ferrovial. “El tráfico turístico va fuerte y Ferrovial ha ganado visibilidad con su entrada en el Nasdaq-100. Son valores con beta que pueden sumar.”
En las utilities también hay recorrido. Endesa, Naturgy y Repsol combinan dividendos elevados con capacidad de resistencia si los tipos bajan de forma gradual. “No van a liderar el rally, pero sí a sostener niveles.”
¿Y qué falta para que el Ibex ataque los 20.000?
“Un aterrizaje suave en Europa, banca más resiliente de lo esperado y continuidad de los flujos internacionales”, responde Morín. Es posible, pero exigente. “También es posible una corrección del 10%, que no sería un fracaso, sino parte natural del proceso, explica”.
Mientras tanto, el índice se mueve en zona de máximos. Y aunque la semana ha dejado cicatrices, la dirección estructural no ha cambiado.
Antonio Castelo deja un apunte más que invita a mirar más allá del corto plazo. “La gran lateralidad entre 2010 y 2023 ha quedado atrás. Eso no significa que el Ibex vaya a subir sin freno. Pero sí que estamos en una nueva etapa. Si el ciclo acompaña, 20.000 ya no es una fantasía. Es una posibilidad en construcción.”
