Más de 80 participantes pasados y presentes de la Berlinale han firmado una carta abierta en la que expresan su “consternación” por lo que consideran el “silencio” del festival respecto a la guerra en Gaza y denuncian lo que califican como “censura” hacia artistas que se han pronunciado públicamente sobre el conflicto.
Entre los firmantes figuran los actores Javier Bardem, Tilda Swinton, Adèle Haenel y Brian Cox, así como los directores Fernando Meirelles, Mike Leigh, Lukas Dhont, Nan Goldin y Adam McKay, entre otros. En el texto, los firmantes afirman que esperan que “las instituciones de nuestra industria rechacen cualquier complicidad en la terrible violencia que sigue ejerciéndose contra los palestinos”.
El documento también recuerda que la Berlinale ha emitido en el pasado “declaraciones claras” sobre conflictos como los de Irán o Ucrania, y reclama al festival que adopte una postura explícita ante lo que los firmantes describen como “genocidio, crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra de Israel contra los palestinos”.
Cine y política, en el centro del debate
La carta se ha hecho pública en plena edición de 2026 del festival alemán, donde la relación entre cine y política se ha situado en el centro del debate. Durante la rueda de prensa inaugural, el presidente del jurado, Wim Wenders, fue preguntado por la situación en Gaza y por el respaldo del Gobierno alemán —principal financiador del certamen— a Israel. Wenders respondió que el festival debía mantenerse “al margen de la política” y sostuvo que los cineastas actúan como “contrapeso” de la misma.
Sus palabras generaron críticas y llevaron a la directora del festival, Tricia Tuttle, a emitir un comunicado en el que defendía que no se debe esperar que los artistas “se pronuncien sobre todos los debates más amplios acerca de las prácticas pasadas o presentes de un festival sobre las que no tienen ningún control”.
En la carta abierta, los firmantes discrepan “fervientemente” de la idea de Wenders sobre cine y política. “No se puede separar una cosa de la otra”, señalan. Además, sostienen que la “marea está cambiando en el mundo internacional del cine”, en alusión a la negativa de miles de trabajadores del cine —según indican, más de 5.000— a colaborar con “empresas e instituciones cinematográficas israelíes cómplices”.

La respuesta del festival
En una entrevista concedida a Screen, Tuttle ha respondido directamente a la polémica. La directora aseguró que el festival “reconoce la profunda ira y la frustración ante los sufrimientos de los habitantes de Gaza y la urgencia que siente la gente de hablar y hacer oír su voz”.
Al mismo tiempo, subrayó que la situación es “más compleja” de lo que puede parecer y recordó que la Berlinale representa “a muchas personas con diferentes puntos de vista”, incluidas voces dentro de Alemania que reclaman un debate más matizado sobre la posición del país respecto a Israel.
Tuttle aludió también al concepto alemán de staatsräson —el compromiso histórico del Estado alemán con la seguridad de Israel tras el Holocausto— y señaló que ese marco condiciona el debate público en el país. Según explicó, parte de la sociedad alemana está replanteando cómo ese principio influye en las conversaciones actuales sobre el gobierno israelí.
El debate se produce en un contexto particularmente delicado en Alemania, donde el respaldo institucional a Israel y la memoria histórica del Holocausto influyen de manera determinante en el discurso público y cultural. En ediciones anteriores, la Berlinale ya se vio envuelta en polémicas relacionadas con declaraciones y gestos de apoyo a Palestina por parte de algunos participantes.
La controversia vuelve a evidenciar la creciente tensión en el ámbito cultural internacional sobre el papel que deben desempeñar los festivales y las instituciones artísticas ante conflictos geopolíticos en curso, y hasta qué punto el silencio —o la neutralidad— puede interpretarse como una toma de posición.

