PIB

El FMI ve margen para que el consumo siga sosteniendo el crecimiento de España en 2026 y 2027

El organismo estima que el Producto Interior Bruto (PIB) del país aumentará un 2,3% en el presente ejercicio y un 1,9% en el siguiente

La Directora Gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva.
EFE/EPA/WILL OLIVER

España seguirá creciendo por encima de la media de las economías avanzadas en los próximos años. Esa es una de las principales conclusiones del último informe de perspectivas del Fondo Monetario Internacional (FMI), que sitúa al país entre los motores del crecimiento en Europa en 2026 y 2027. La clave, según el organismo, no estará tanto en el impulso exterior como en la fortaleza de la demanda interna y, en particular, en el consumo de los hogares, para el que el Fondo aprecia todavía un margen significativo.

Tras varios años de intensa expansión, la economía española afronta ahora una fase de normalización. El FMI prevé que el producto interior bruto crezca un 2,3% en 2026 y un 1,9% en 2027, tasas más moderadas que las registradas en el reciente ciclo expansivo, pero claramente superiores a las de la zona euro. La revisión al alza de estas previsiones refleja, según el Fondo, una combinación de factores internos favorables y una resiliencia mayor de la esperada frente a un entorno internacional más incierto.

Un crecimiento que cambia de tono

El mensaje central del FMI es que el crecimiento español no se agota, pero sí cambia de naturaleza. El impulso extraordinario asociado a la reapertura tras la pandemia, al auge del turismo y a los estímulos fiscales va perdiendo intensidad. En su lugar, emerge un patrón de crecimiento más apoyado en la demanda interna, menos dependiente de factores coyunturales y, por tanto, potencialmente más sostenible.

Kirstalina Georgieva, directora del Fondo Monetario Internacional (FMI)
Kirstalina Georgieva, directora del Fondo Monetario Internacional (FMI).
Kiloycuarto.

En ese nuevo equilibrio, el consumo privado ocupa un papel central. El Fondo subraya que los hogares españoles parten de una posición relativamente sólida: la tasa de ahorro se mantiene en niveles superiores a los previos a la pandemia y la renta disponible ha mejorado gracias a la evolución del empleo y de los salarios reales. Este colchón permite anticipar que el gasto de los hogares seguirá creciendo y amortiguará la desaceleración de otros componentes de la demanda.

El papel del mercado laboral

Uno de los principales apoyos de esta dinámica es el mercado laboral. Aunque España sigue registrando una tasa de paro elevada en comparación con sus socios europeos, el FMI destaca la creación sostenida de empleo en los últimos años y una mayor estabilidad en los puestos de trabajo. La combinación de más ocupados y salarios reales en recuperación ha reforzado la capacidad de gasto de los hogares.

El Fondo considera que, incluso si el ritmo de creación de empleo se modera en 2026 y 2027, el balance entre ingresos laborales y precios seguirá siendo favorable para el consumo. La inflación más contenida y la normalización de los costes energéticos contribuyen a mejorar el poder adquisitivo, lo que se traduce en un soporte adicional para la demanda interna.


Este diagnóstico es especialmente relevante en un contexto en el que otras economías europeas muestran signos de agotamiento del consumo, presionadas por mercados laborales más rígidos o por un menor dinamismo salarial. En este sentido, España aparece como una excepción relativa dentro del bloque comunitario.

La demanda interna toma el relevo

Más allá del consumo, el FMI prevé que la demanda interna en su conjunto continúe siendo el principal motor del crecimiento. La inversión, aunque con una trayectoria más irregular, debería beneficiarse de unas condiciones financieras menos restrictivas y del avance en la ejecución de los fondos europeos. Estos recursos, orientados a la digitalización, la transición energética y la modernización productiva, tienen el potencial de reforzar el crecimiento más allá del corto plazo.

En contraste, la aportación del sector exterior tenderá a moderarse. Tras varios años de fuerte dinamismo, especialmente en el turismo, las exportaciones crecerán a un ritmo más contenido, lastradas por la desaceleración de algunos socios comerciales y por un entorno global marcado por tensiones geopolíticas y comerciales. El FMI no ve en ello una amenaza inmediata, pero sí un recordatorio de que el crecimiento español será cada vez más dependiente de sus fundamentos internos.

Riesgos

Pese al tono relativamente optimista, el FMI advierte de que el escenario no está libre de riesgos. El primero procede del exterior. El aumento de las tensiones comerciales, la fragmentación geopolítica y la volatilidad financiera pueden afectar tanto a la confianza como a los flujos de inversión. En una economía abierta como la española, estos factores pueden terminar filtrándose a la actividad interna.

A ello se suman desafíos de carácter estructural. El envejecimiento de la población y la baja productividad siguen siendo asignaturas pendientes. El Fondo insiste en que, sin avances en estos ámbitos, el margen para sostener tasas de crecimiento elevadas se irá reduciendo a medio plazo, independientemente de la fortaleza coyuntural del consumo.

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Pareja de jubilados paseando por la calle.
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Existe también un riesgo implícito en una dependencia excesiva del gasto de los hogares. Si el consumo se convierte en el único motor del crecimiento, la economía puede quedar más expuesta a cambios bruscos en la confianza o a shocks de ingresos. Por ello, el FMI subraya la importancia de complementar este impulso con políticas que refuercen la inversión productiva y la capacidad de crecimiento potencial.

El papel de la política económica

En este contexto, la política económica juega un papel determinante. El FMI defiende un enfoque equilibrado: apoyar el crecimiento sin descuidar la sostenibilidad fiscal. La retirada progresiva de medidas excepcionales y una gestión prudente de las finanzas públicas son, a su juicio, esenciales para preservar la credibilidad y el margen de actuación ante futuras crisis.

Al mismo tiempo, el Fondo vuelve a poner el acento en las reformas estructurales. Mejorar la productividad, reducir la dualidad del mercado laboral y facilitar el crecimiento de las empresas son condiciones necesarias para que el actual dinamismo no se diluya con el tiempo. El consumo puede sostener el crecimiento durante varios años, pero no sustituye a una estrategia de largo plazo.

España frente a Europa

En comparación con otras economías avanzadas, España parte de una posición relativamente ventajosa. Mientras Alemania y Francia afrontan una desaceleración más acusada, las previsiones del FMI sitúan a la economía española por encima de la media europea en 2026 y 2027. Este diferencial no es menor.  Refleja cambios estructurales en el modelo de crecimiento y una mayor capacidad de adaptación tras la crisis de la pandemia.

Sin embargo, el propio Fondo advierte de que este desempeño no debe interpretarse como una garantía permanente. Mantener la ventaja relativa exigirá aprovechar el actual margen de crecimiento para abordar las reformas pendientes y fortalecer los cimientos de la economía.

El mensaje final del FMI es claro: España encara los próximos años con un crecimiento moderado, pero sólido, apoyado en un consumo que aún tiene recorrido. La fortaleza de los hogares, el mercado laboral y la demanda interna ofrecen un colchón frente a un entorno internacional más volátil.