Casi un mes después de haberse conocido las propuestas de subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) de todos los agentes implicados, el Ministerio de Trabajo se reunió ayer con UGT, CCOO, CEOE y Cepyme para trasladar la oferta final que el departamento encabezado por Yolanda Díaz plantea para mejorar el sueldo base en este recién entrado 2026.
A falta del sí final de todas las partes, el SMI subirá previsiblemente un 3,1%. Así, pasará de 1.184 a 1.221 euros brutos mensuales en 14 pagas. Y finalmente, continuará estando exenta del pago del IRPF tras consensuarlo con el Ministerio de Hacienda. En términos nominales, esto supone un incremento de 37 euros al mes.
Sin embargo, la mayor parte de esta subida se diluye frente a la inflación. Con un IPC del 2,9% registrado durante el último año, casi 35 euros del incremento nominal quedan absorbidos. Lo que deja una ganancia real de apenas 2,37 euros al mes. En otras palabras, aunque el SMI alcanza cifras récord nominales, el efecto tangible en el bolsillo de los trabajadores será mínimo. Y la subida real apenas mejorará su poder adquisitivo.
El perjuicio del resto de propuestas
Pero podría ser peor. Antes de cerrarse la propuesta final del Ministerio de Trabajo, sobre la mesa se habían puesto varias alternativas que habrían tenido efectos muy distintos en el bolsillo de los trabajadores.
Por un lado, los sindicatos propusieron una subida del 7,5%, que habría situado el SMI en 1.273 euros brutos mensuales en 14 pagas. Aunque esta opción implicaba que el salario mínimo estuviera sujeto a retención del IRPF. Una vez aplicados los impuestos, el salario neto habría quedado en 1.216 euros al mes. Un aumento inferior al de la inflación registrada, por lo que los trabajadores habrían perdido unos 2,5 euros de poder adquisitivo cada mes tras la, insuficiente, mejora, puesto que la subida neta no habría alcanzado para compensar el encarecimiento del coste de la vida.
Pese a ello, esta opción habría tenido un efecto positivo adicional para los trabajadores, ya que habría mejorado las prestaciones futuras. Como la cuantía del paro o la base de cotización para la jubilación. Aunque habría supuesto un gran salto en el coste por trabajador de las empresas.

Por su parte, la CEOE defendía una subida mucho más moderada, del 1,5%. Este incremento habría elevado el SMI a unos 1.202 euros brutos mensuales en 14 pagas. Esta vez, como en el caso de los sindicatos, sujetos a retención del IRPF. Una vez aplicada la tributación mínima – de alrededor del 4,5%-y descontando la inflación del 2,9% registrada el año pasado, los trabajadores habrían perdido aproximadamente 70 euros de poder adquisitivo al mes respecto a 2025.
El problema de las compensaciones
A pesar de que la sugerencia del Ejecutivo compartida ayer por el secretario de Estado de Trabajo, Joaquín Pérez Rey, ha sido bien recibida por las organizaciones sindicales, el secretario general de CCOO, Unai Sordo, advirtió que no habrá acuerdo si no hay un compromiso para evitar que los pluses salariales absorban los incrementos del SMI.
“Hoy en día, muchas de las personas a las que les afecta la subida del SMI, finalmente no lo ven reflejado en la nómina. Porque las empresas reducen complementos en la misma cuantía que hemos venido subiendo el SMI. De manera que lo que se llevan en la nómina es lo mismo que se llevaban antes del alza. Hay que modificar esta forma de reglamentar el salario mínimo”, reconoció en una entrevista con RNE.
El rechazo de la patronal
Además, con un ojo puesto en la postura de la patronal, el líder de CCOO recordó que, en España, “las subidas del salario mínimo interprofesional han sido perfectamente compatibles con la generación de empleo en todos los sectores“. Y defendió que “no hay ninguna razón para no tener una subida que garantice que nadie en España gana por debajo del 60% de la media de los salarios de nuestro país“.

En esta línea, la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha reconocido que “le gustaría que la patronal vuelva a la senda de la altura de miras”. Y ha pedido que se avenga a un acuerdo para incrementar un 3,1% la renta mínima. No obstante, Sordo considera que la CEOE “no va a entrar ahora mismo en ningún acuerdo tripartito donde esté por medio el Gobierno“.
Actualmente, más de 2,4 millones de trabajadores, de los que alrededor del 65% son mujeres, perciben el SMI, según datos oficiales. Con la nueva subida y considerando que la mayoría de las empresas mantienen el resto de sueldos sin mejora, la retribución mínima alcanzará a un número cada vez mayor de trabajadores. Pendientes de ajustar al alza la situación de esas rentas intermedias tan castigadas por la inflación, la subida hasta los 1.221 euros mensuales, sea con el apoyo o no de la patronal, supondrá un ligero alivio para los hogares con los sueldos más bajos del país.
- CCOO
- CEOE
- Empleo
- Gobierno
- Ministerio de Trabajo
- Salario Mínimo Interprofesional (SMI)
- SMI
- Trabajo
- UGT
- Yolanda Díaz

