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El año de Rama Duwaji la (otra) primera dama de Nueva York

La ciudad entra en una nueva era política y la artista visual es sin duda una de las figuras a seguir, no sólo por ser la pareja de Mamdani

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La artista Rama Duwaji
@RamaDuwaji/KiloyCuarto

Este 1 de enero, Zohran Mamdani tomará posesión como alcalde de la ciudad de Nueva York. La ciudad se prepara para una nueva era política con los ojos puestos en otra figura que también entrará en escena para los neoyorquinos. Rama Duwaji, artista visual, creadora de tendencias culturales y ahora también, primera dama de Nueva York, ya está definiendo lo que significa desempeñar ese papel en 2026. Pero no hay que reducirla sólo a eso.

La primera entrevista importante de Duwaji en los medios de comunicación, publicada por The Cut el 23 de diciembre de 2025, deja esto muy claro. Rama Duwaji no es meramente la “más uno” del alcalde. Ella se presenta como una mujer que se resiste a ser encasillada y, sobre todo, a ser definida únicamente por el ascenso de su marido.

“No soy una política”, indica Duwaji a The Cut. “Estoy aquí para ser un sistema de apoyo para Z (Zohran) y para utilizar ese papel de la mejor manera posible como artista”, augura.

Rama Duwaji avanza a su propio ritmo

Duwaji, de 28 años, es conocida por sus retratos a pluma y tinta de mujeres árabes: perfiles fuertes, momentos domésticos tiernos y escenas moldeadas por la diáspora, la memoria y la guerra en Gaza. Su trabajo ha aparecido en The New Yorker, Vogue y The Cut, mucho antes de que su nombre se convirtiera en un habitual de las búsquedas políticas en Google. Como bromea en la entrevista: “En su día yo tenía más seguidores que él”.

Esa identidad artística no ha quedado relegada por la campaña de Mamdani; más bien al contrario, la ha inspirado. Duwaji asesoró en todo, desde la pronunciación árabe en los vídeos virales hasta la tipografía lúdica de la marca de la campaña. “¿El destello en la Z y la serifa en la R? Fueron ideas suyas”, según destaca la periodista de The Cut.

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El alcalde electo de la ciudad de Nueva York, Zohran Mamdani, y su esposa, Rama Duwaji, saludan a la multitud durante la fiesta de la victoria
Efe

Sin embargo, Duwaji evitó en gran medida la campaña electoral. Se saltó las recaudaciones de fondos, rechazó entrevistas y, la noche de un importante debate para la alcaldía, impartió un taller de arte que tenía programado previamente, una decisión que inesperadamente la convirtió en una heroína popular en Internet. Ya dejaba claro que su vida no sería absorbida por completo por la política.

Convertirse en primera dama, redefinida

Cuando se anunció la victoria de Mamdani en las primarias en la noche del 24 de junio, Duwaji admite que se sintió como si estuviera “caminando entre la niebla”. Después, cuando su marido ganó las elecciones en noviembre, fue presentada como la primera primera dama musulmana de la ciudad de Nueva York, un título que, según admite, en un principio le pareció surrealista, incluso inadecuado. “Hay diferentes formas de ser primera dama, especialmente en Nueva York”, explica a The Cut. “Ahora lo acepto un poco más y simplemente digo: ‘Hay diferentes maneras de hacerlo'”.

A diferencia de sus predecesores, que asumieron carteras políticas formales, Duwaji prevé un papel más ligero y orientado a la cultura: destacar a los artistas, apoyar a las comunidades creativas y utilizar la visibilidad como plataforma en lugar de como oficina. “Hay tantos artistas talentosos y desconocidos que crean obras sin obtener una validación inmediata”, asevera. “Creo que utilizar este cargo para darles visibilidad y ofrecerles una plataforma es una prioridad absoluta”.

Fe, moda y política

Nacida en Houston de padres sirios y criada entre Nueva York, Nueva Jersey y Dubái, Duwaji se describe a sí misma como una “niña de tercera cultura”. Su trabajo, y su presencia pública, son inseparables de esa historia. En The Cut habla con franqueza sobre la islamofobia tras el 11-S, sobre su madre, que lleva hiyab, y sobre cómo aprendió desde pequeña cómo la política se introduce en el cuerpo.

Para Duwaji, la moda es otro idioma. La noche de las elecciones, deliberadamente vistió un diseño palestino. “Fue bonito enviar un mensaje sobre los palestinos”, recuerda. Su estilo -jerséis de cuello alto negros, un corte de pelo pixie que Vogue calificó de ‘look de chica cool’- ha dado lugar desde entonces a ediciones en TikTok y a peticiones en peluquerías para conseguir “el Rama”.

Pero la visibilidad tiene un precio. Desde el ascenso de Mamdani, Duwaji ha sufrido acoso racista, difamaciones en la prensa sensacionalista y conspiraciones en internet. “Dejé de intentar controlar cómo percibe la gente el trabajo que hago”, admite. “La gente solo ve lo que quiere ver”.

Una figura a seguir en 2026

Mientras la pareja se prepara para mudarse a Gracie Mansion, Duwaji describe este momento como un caos temporal. Insiste en que seguirá creando arte, impartiendo talleres, cruzando puentes en bicicleta y dibujando en el metro. “No voy a dejar de hacerlo, eso es seguro”, augura. “Es algo que quiero seguir haciendo”.

Duwaji se describe a sí misma como alguien que ha evolucionado de una frambuesa -“dulce pero un poco ácida”- a un lichi: “Una cáscara ligeramente endurecida, pero aún abierta y suave por dentro”. Una metáfora inesperadamente precisa para una mujer que entra en la vida pública sin renunciar a su vida interior.

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