Vea el editorial de Ana Rosa Quintana de este martes, 6 de mayo en Artículo14.
De los creadores de “tenemos la mejor red eléctrica del mundo“, ahora reestrenan “el tren en España vive el mejor momento de su historia”. Lo dijo Óscar Puente en 2024, al que solo le faltó Mocedades haciéndole los coros. Y lo dijo tras el robo de cobre en Barcelona. En ese momento habló de “boicot” y los Mossos demostraron que fue un simple robo. Ahora habla de “sabotaje con intenciones no económicas”, pero la Guardia Civil lo investiga como otro robo. Sabotaje significa boicotear con intenciones de hacer daño.
Según este Gobierno de las hipótesis abiertas, podría barajar varias líneas de investigación: la hipótesis de que Feijóo, alicate en mano, se llevase el cobre en una furgoneta. También podría ser que un juez quien se remangase la toga para lanzarse sobre la catenaria. O podría ser que algún medio de comunicación almacene en su redacción el cobre para crear bulos. O quizá Ábalos hurtase los cables para vivir a todo tren. Más allá de la teoría de la conspiración, estamos ante el caos, la inoperancia, la saturación, los retrasos, la mala gestión y la falta de seguridad. El Ministerio del Interior deja tirados a los pueblos del interior, por donde no pasa ni una patrulla de la Guardia Civil.
Y en medio de esta OPA hostil a los ciudadanos, el Gobierno intenta evitar que el BBVA se haga con el Banco Sabadell. Una intromisión pública en el libre mercado digna de otras latitudes. Para ello pretende convocar una especie de referéndum en la que la ciudadanía diga que no está de acuerdo con la OPA y usar el plebiscito para contentar una vez más a Puigdemont. Sánchez apela al “interés común” para una consulta inédita de un Gobierno que si siquiera somete a votación algo tan importante para el interés común como los Presupuestos del Estado, la amnistía, los indultos, la quita de la deuda, o ahora una reducción de jornada a la carta solo para Cataluña. Sánchez quizá preguntó en Moncloa ayer a Melody si podría hacer una votación como la de Eurovisión para detener una OPA en la que solo votarían dos países distintos y “extraordinarios”, como dijo ayer: España y Cataluña. La otra opción es la vía rápida: encargarle la consulta a Tezanos, y asunto arreglado.