Hubo momentos en los que algunas voces de peso del PSOE llegaron a contemplar que el Gobierno no llegaría políticamente vivo al 1 de septiembre. El estallido del caso de presunta corrupción de Santos Cerdán, con la publicación del demoledor informe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, el 12 de junio, llevó a Pedro Sánchez a plantearse “tirar la toalla”.
El presidente vuelve con las pilas cargadas de sus vacaciones, apenas interrumpidas por los feroces incendios que le han llevado a declarar zonas catastróficas en 16 comunidades autónomas. O, al menos, así lo afirman los suyos. Las reuniones para preparar el curso ya han comenzado en la última semana de agosto, afirman fuentes del Ejecutivo. La consigna sigue siendo apurar la legislatura, salvo que los escándalos lo impidan.
Preocupan las investigaciones sobre el caso de corrupción que tiene al exnúmero tres del PSOE durmiendo en la cárcel de Soto del Real, y que mantiene imputado a su predecesor, José Luis Ábalos. Un político, en su día mano derecha del presidente, al que no dejan de mirar de reojo. Preocupa, en menor grado, el juicio al hermano del presidente, David Sánchez. Y la posibilidad de que el Tribunal Supremo, que debe juzgar al fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, le condene por un presunto delito de revelación de secretos.

No asustan tanto las investigaciones a Begoña Gómez, la esposa del jefe del Ejecutivo, a la que defienden a capa y espada, como hacen con el fiscal general. Y, fuera de la esfera de los escándalos, preocupan especialmente las dificultades de acceso a la vivienda, el principal problema para los españoles según el centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). Aquí, para desesperación del socio minoritario de la coalición, Sumar, hay dirigentes del PSOE que ven poco margen para actuar, por más que el Ministerio de Isabel Rodríguez se esfuerce por vender avances.
El Gobierno tiene aún todo el trabajo por delante para implementar su plan contra la corrupción, mucho que hacer para culminar el plan de regeneración democrática anunciado hace un año, o para seguir distribuyendo los fondos europeos Next Generation. También para hacer realidad el plan de seguridad y defensa que destinará 10.471 millones extra al año para estos fines.
El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, trabaja con discreción con los sectores más afectados por los aranceles de Donald Trump, y la vicepresidenta segunda y referente de Sumar, Yolanda Díaz, se lo juega todo a la aprobación de la reducción de la jornada laboral, para la que aún no cuenta con los votos necesarios.
Sánchez, además, aspira a aprobar unos nuevos Presupuestos Generales del Estado, después de dos ejercicios prorrogando los de 2023. Hoy por hoy no cuentan con los apoyos necesarios, no han presentado el techo de gasto ni la senda de déficit. Hay fondos europeos hasta 2026, como recuerda el presidente, pero ven difícil vencer las reticencias de Podemos o de Junts per Cataluña. Nunca el presidente tuvo que hacer frente a una aritmética parlamentaria tan complicada como la de esta legislatura.

Está en manos de los grupos para aprobar las condonaciones de deuda autonómica con las que aspira a erosionar electoralmente a las comunidades gobernadas por el PP, que las rechazan. O para impulsar la financiación singular catalana, exigida por ERC. De la nueva ley de secretos oficiales a la reforma de la ley mordaza, pasando por la reforma del acceso a la carrera judicial y fiscal, hay multitud de leyes de peso a la espera del momento político adecuado para su tramitación.
En lo orgánico, después del desgarro causado por Cerdán, o de las acusaciones y la posterior dimisión del exalto cargo de Moncloa y dirigente del PSOE Paco Salazar, el Partido Socialista vive cierta calma. Los congresos territoriales han otorgado un mayor control a Ferraz sobre las federaciones, y sólo el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García Page, se erige en oposición abierta a Sánchez, a menudo por las cesiones a formaciones independentistas.
El presidente está atado de pies y manos a esa compleja mayoría parlamentaria, y el entendimiento con el PP se antoja imposible. “Si el PP puede tumbar algo, lo hará”; “Sólo hacen política de tierra quemada”, resume una dirigente con galones en el Gobierno. Ni siquiera para avanzar hacia la abolición de la prostitución hay mimbres para el pacto entre los dos grandes partidos.
En el Ejecutivo tampoco ven opciones de acuerdo para sellar un pacto de Estado contra la emergencia climática, una idea del presidente al hilo de los incendios. No ven resquicio para entenderse con el Partido Popular en esto, ni creen que al PP le interese. Aunque sí les sirve para intentar situarlos como “negacionistas” de esta emergencia climática. Para retratarlos subordinados al discurso político de Vox, en esta y otras materias, como la inmigración. Creen que los conservadores han perdido el sentido de Estado, y no ven margen para muchos más acuerdos. “Van a destruir”.

Feijóo prepara una oposición dura y “continuista”
Durante el verano, los populares han meditado sobre si deben reorientar su estrategia de oposición contra el Gobierno para enfrentarse a la última etapa de la legislatura. Pero finalmente será “continuista”, según explican en Génova 13. No habrá sorpresas respecto a la hoja de ruta mantenida en el curso anterior. El objetivo principal pasará por seguir “amplificando el desgaste” del presidente del Gobierno.
En la dirección del PP no creen que Sánchez pueda convocar elecciones anticipadas antes de que termine el año, como sí se pensaba en el segundo semestre del año. Es por eso que buscarán explotar la “mayoría alternativa” que durante el curso anterior funcionó al PP en algunas votaciones clave como en la reforma fiscal del Ejecutivo; para tumbar la Agencia de Salud Pública; el impuesto a las empresas energéticas o ya, más recientemente, el decreto anti apagón. De ahí que Feijóo haya ordenado la interlocución constante con los socios de investidura del PSOE, especialmente con Junts, como ya publicó Artículo14.
Además, los populares fían al próximo calendario judicial parte del éxito en este plan. Ponen el foco en los “reveses judiciales” con los que cuentan que el Gobierno se vea golpeado en las próximas semanas. Según diagnostican en el PP, el verano ha sido una especie de “ensoñación” para el Ejecutivo.
Es decir, una tregua que redunda en la moral del Ejecutivo para abrir el curso político. Pero, dicen en Génova, nada más lejos de la realidad. Y es que, frente al parón judicial por el descanso estival, hay dos fechas marcadas en el calendario del PP: la reapertura de los juzgados, el próximo 1 de septiembre, y el 11 del mismo mes. Es cuando tendrá que declarar la esposa del presidente del Gobierno tras ser imputada por un presunto delito de malversación de caudales públicos.
Así, todos los portavoces populares estarán muy pendientes de las noticias de los tribunales que puedan volver a poner el foco en el PSOE y en el Gobierno. También se encuentran “en alerta” ante la previsión de la publicación de un nuevo informe de la UCO que “podría vincular” al ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, con la trama Koldo. De ahí que los conservadores tengan preparada la comisión de investigación sobre la trama Koldo en el Senado para ampliar su número de comparecientes en cualquier momento. Buscan que sea la “cámara de la tortura” para el PSOE.
El otro frente de ataque de los populares se espera en el plano parlamentario. Su grupo en el Congreso destinará parte de sus esfuerzos a seguir evidenciando la debilidad parlamentaria del Gobierno. Y la vía por la que buscarán reflejarlo será el reto al que el propio Sánchez se ha comprometido: aprobar los Presupuestos Generales del Estado para 2026.
En el PP dudan de que Hacienda consiga reunir la mayoría parlamentaria para sacarlos adelante y los populares creen que sólo lo logrará si “compra” a sus aliados. De hecho, en las próximas semanas deberá debatirse una última iniciativa del PP que busca que los socios se posicionen, de nuevo, sobre la ausencia de presupuestos. Ni creen que Sánchez tenga nada positivo que aportar al país, ni están dispuestos a darle tregua.