Liderazgo femenino

Henrietta Holsman Fore, una mujer de otro tiempo

Su trayectoria, marcada por una herencia de innovación, liderazgo global y vocación pública, revela cómo la ingeniería, la diplomacia y la gestión guiaron su papel en instituciones clave internacionales

Henrietta Holsman Fore aparece en el registro público como ejecutiva, gestora e interlocutora presente durante décadas en espacios empresariales y gubernamentales. Su recorrido no es lineal. Lo explicó en una entrevista personal hace unos meses. “Déjame comenzar por el comienzo de la vida. Nací en Chicago, Illinois”, dice al periodista. Su padre era de Chicago. Su madre era suiza. El punto de partida introduce un cruce temprano entre un país industrial y otro con instituciones comerciales extendidas por el mundo.

Fore recuerda poco de Chicago en su infancia. Salió pronto hacia California. Al mismo tiempo, mantiene un vínculo con esa ciudad. “Chicago es un lugar que he conocido y querido como ubicación generacional para la familia de mi padre”, afirma. Su abuelo desarrolló los automóviles Holsman. Fue arquitecto. Fue parte del primer ciclo del sector automotor estadounidense. Ella describe ese momento con detalle técnico. “Los automóviles estaban, a comienzos del siglo pasado, en su nacimiento. Era el inicio de una industria”. Añade que varios pioneros compartían escenario. Henry Holsman. Henry Ford. Otros fabricantes. El punto común era la expectativa ante una tecnología que podría transformar la movilidad.

La familia conservó esa historia. También conserva automóviles antiguos Holsman. “Mi abuelo quería construir automóviles para el médico rural. Quería un coche del pueblo que permitiera a los médicos llegar a ayudar a la gente”. El diseño respondía a caminos de barro y zonas rurales. Ruedas grandes. Un enfoque distinto del que consolidó el automóvil urbano. Según ella, su abuelo fue “uno de los que inventó la marcha atrás“, porque las bicicletas no la tenían y los caballos debían aprenderla. La familia internalizó la idea de creación y de ingeniería aplicada a necesidades concretas. Fore atribuye a esa tradición a su propio enfoque en instituciones como USAID.

Henrietta Fore en Unicef.

Orígenes

La historia familiar sigue otro rumbo cuando su padre participa en una regata desde Chicago a La Habana. Allí conoce a su madre, que estaba en Cuba con su hermano representando productos suizos. Se casan. Regresan a Chicago. Nacen sus hijas. Luego se trasladan a California, a la privilegiada y elitista ciudad de Carmel. Una infancia vinculada al exterior. Caminos, playas, naturaleza, golf. “Crecí pudiendo correr por la naturaleza y tener un respeto profundo por el mundo natural“, señala.

El entorno familiar tenía el elemento constante de mantener conversaciones sobre empresas. Su padre hablaba de negocios en la mesa. La exposición temprana a operaciones, activos, decisiones financieras y gestión de personas marcó un ritmo que Fore mantuvo después. También hubo un enfoque educativo en ciencia y observación directa. En Santa Barbara estudió en un colegio progresista que combinaba experiencia y estudio. “Podíamos observar el árbol del patio escolar, hacer triángulos isósceles y seguir las sombras del año”. Es una descripción de contenidos matemáticos a través de fenómenos físicos cotidianos. Pasó por escuelas públicas y privadas. Explica que la física fue útil para la navegación. “Los principios de la vela están muy involucrados con triángulos”, dice.

En la adolescencia, pidió salir de casa para estudiar en otro lugar. Su hermana había ido antes. Terminó en Baldwin School con una educación exclusivamente femenina. Un entorno en el que las estudiantes ocupaban todos los roles de liderazgo estudiantil. Ella lo resume así: “No pensábamos en lo que hacían los chicos frente a lo que hacíamos nosotras”.

Primer encuentro

Luego eligió Wellesley College. Su profesora de física que se había graduado allí, la convenció. Una institución que daba rigor intelectual y continuidad a su educación previa. Llegó pensando en ser física o matemática. Terminó graduándose en historia, con interés especial en historia diplomática y relaciones internacionales. Con dos especializaciones menores en economía y arte. Especificó su tesis universitaria en las relaciones entre Rusia y Estados Unidos. “Era una tesis sobre cómo Rusia y Estados Unidos veían el mundo, y lo que eso significaba para el mundo”.

Viajó a Grecia con AIESEC para trabajar un verano en el Banco de Grecia. Observó un sistema económico centrado en el banco estatal. Flujos entre Egipto y Líbano. Le pareció un modelo distinto del estadounidense. “Era interesante ver una economía centralizada“, sostiene. En un punto entre Wellesley y la entrada al mundo laboral, conoció a Richard Fore en un encuentro social en Harvard Business School. Primero fueron amigos y luego se casaron.

Experiencia profesional

Su primer empleo de tiempo completo fue en la General Services Administration, en Denver en la gestión de edificios y estudios de impacto ambiental. “Me encontré más interesada en bienes raíces y en tasaciones”, cuenta. Lo vincula con lo aprendido de su padre. Comenzó a apreciar la interacción entre entornos naturales y espacios construidos. “Estábamos allí en nombre del contribuyente, así que había que obtener el mejor valor”.

Henrietta Fore en una presentación.

Más tarde trabajó en los negocios familiares y en empresas propias gestionando compañías en California y Nevada. Cuando volvió a considerar el servicio público, buscó una vía hacia la política exterior y la cooperación. Habla de una motivación clara. “Quería hacer algo que sirviera a mi país”. Y por su trasfondo familiar, veía posible integrar economía, diplomacia e historia.

“No es suficiente una mujer”

Su papel en USAID durante la transición pos-soviética fue intenso. Se refiere a la falta de conocimiento profundo sobre los sistemas de Europa Central y del Este. “Ninguno de nosotros conocía esos sistemas lo suficiente”, reconoce. Ella tenía experiencia en valoración y privatización de activos. Eso la colocó en una posición útil. “Había fábricas estatales que producían un solo bien para la cadena soviética. Ahora iban a ser privatizadas. Había que ponerles precio”. También describe la búsqueda de fondos dentro de una agencia muy compartimentada. “La financiación era nuestro mayor reto”.

Fore insiste en la importancia del tamaño institucional. “USAID puede ser más extraordinaria si tiene recursos”. Considera que la escala es necesaria para ejercer liderazgo en países socios. Fuera del gobierno, participó en juntas corporativas y organizaciones de análisis internacional. Relata cómo una reclutadora de Catalyst la conectó con su primer consejo, Dexter. Luego con Hartford Steam Boiler. “La clave es decir que quieres contribuir, porque si no lo dices, nadie lo sabe“. Describe también la presencia de mujeres en esos órganos. “No es suficiente una mujer. Se necesitan cinco”.

Su recorrido combina industria, bienes raíces, gobierno federal, privatizaciones, cooperación técnica, juntas corporativas y organizaciones de política internacional. A lo largo del relato, Fore mantiene un eje persistente: entender un sistema, aplicarlo y producir un resultado concreto. Y lo resume en una frase que aparece en sus recuerdos estudiantiles, pero que podría encajar en cualquier etapa de su carrera: “Me gustaba comprender un tema y ponerlo en uso“.

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