Moda

Tenemos que hablar del estilo de Olivia Dean

La Nueva Mejor Artista del Año según los últimos Grammys es también la mejor vestida dentro (y fuera) de los escenarios. Analizamos el archivo de moda que está construyendo y su responsable: la estilista Simone Beyene

Fotografía: Kiloycuarto

Cuando pensabas que no podías ser más fan de su último disco, The Art of Loving, va Olivia Dean y empieza a hacer un espectáculo de cada uno de sus outfits. Un día es el de diva neo-soul en la after-party de los Grammy, y otro es el Versace palabra de honor estilo Los Caballeros Las Prefieren Rubias meets Celine Dion, para su último actuación de SNL. Cuesta reponerse de cada lookazo, pero hay algo seguro: que el próximo será mejor que el anterior. 

Sumémosle un estilo versátil y expresivo, con tanto color como su voz y texturas que se encuentran entre lo sofisticado del glamour old money pero siempre conviviendo en lo contemporáneo y el resultado es su identidad artística al cuadrado. En palabras de las redes: “Her stylist loves her” (su estilista la adora), y eso se nota. La responsable en cuestión, Simone Beyene, ha venido a hacer un buen trabajo y para comprobarlo solo hay que mirar a las instantáneas de una Dean tres años antes, en cualquier aparición pública. 

@oliviadeano_

@Saturday Night Live – SNL thank you for having us 🥹🥹🥹 and in custom @VERSACE styled by queen simone beyene !!! #livemusic

♬ Let Alone The One You Love – Olivia Dean

No en vano, la diferencia entre cualquier otra artista emergente internacional y Olivia Dean reside, en parte, en su encanto ante la cámara y su presencia escénica, algo que no ha pasado desapercibido en su éxito efervescente pero tampoco en su papel con Beyene, con quien ha trabajado desde hace apenas año y medio, cuando se conocieron en una editorial de moda. Formada en la Central Saint Martins londinense, la estilista ha trabajado con 

En entrevistas, Simone ha explicado que su enfoque no está en seguir ciegamente las tendencias, sino en encontrar piezas que hagan sentir bien a la artista y que comuniquen su personalidad sin distracciones. 

Porque si hay una cosa que da cohesión a sus estilismos es el hecho de que, en todo momento, hay armonía por encima del maximalista; es decir: la protagonista es, en todo momento, ella, y nunca la ropa. Los estilismos acompañan y ensalzan la idea, con un toque retro que no cae en la nostalgia vacía. Para ello sobran las referencias a los años 70, 90 y principios de los 2000 que se materializan en patrones, cortes y accesorios fluidos.

Olivia con un diseño de David Koma (Pinterest)

Teniendo clara su inspiración, Beyene ha dicho tener a Diana Ross, Aaliyah o Rihanna como referentes conceptuales de Dean, para quien sin embargo, está empleando un estilo más limpio, femenino y atemporal en su clasicismo. Véase, por ejemplo, su campaña para Burberry Her, acompañada de una serie de contenidos promocionales donde Olivia luce una herencia inglesa con toques punk (botas, tank top) pero sin perder la dulzura que la caracteriza gracias a elementos como la falda, el peinado y, sobre todo, la autenticidad que trasmite.

Aunque el plato fuerte ha sido estos dos últimos meses, donde sus apariciones para promocionar su último álbum han venido acompañadas de una buena dosis de alta costura y pasarela: piezas de Chanel, Valentino o Gucci han sido sus mejores aliados en una versión rejuvenecida que apostaba con lentejuelas, brillo sutil, satén y detalles brillantes, que funcionan tanto en foto como frente a miles de personas en una actuación en directo en Times Square. En este caso, un tweed pulido que se revitaliza a base de ondas al viento, piel luminosa y mucha actitud.

Olivia en el último desfile de Burberry (Pinterest)

Se trata de una imagen que transmite una feminidad fuerte, a la que no renuncia sino que abraza y reinterpreta. Una nueva forma de teatralidad a medio camino entre el clasicismo y la diversión, de la que Beneye hace buen uso también en los vídeos de sus sendos singles con dos facetas divergentes de la cantante. Por un lado, en So Easy (To Fall In Love), el vestuario acompaña decididamente la historia, en un clip que replica los sets de rodaje del antiguo Hollywood y donde la silueta de Dean se compone de telas ligeras que se mueven al vuelo con delicadeza, sin llegar renunciar a la nostalgia retro, como si del rodaje de West Side Story se tratase.

Por otro, Man I Need gira en torno a una Olivia enfundada en un vestido asimétrico tipo pañuelo de Conner Ives, a saber: caída ligera, líneas diagonales y sensación de improvisación controlada. De este modo, la silueta fluye pero no se descontrola, acompaña al movimiento del cuerpo y lo eleva bajo una magia propia, casi cinética. 

En ambos caso, el estilismo es una clara evidencia de cómo reforzar la imagen de una Olivia que redobla sus cualidades de cercanía y carisma, bajo la estética que le ha granjeado ser todo un referente de estilo en redes, a niveles de un icono Y2K, y que hace que convierte en viral cada prenda que toca. 

Olivia en el último desfile de Valentino

Un éxito que es el resultado proporcional de un pulido trabajo que atiende no solo a la extensión de su música, sino también de su personalidad inherente y que, el caso de la británica, no ha hecho más que empezar a brillar.

TAGS DE ESTA NOTICIA