“La industria de los suplementos va a por tu vagina”. Con este titular tan potente el medio Allure señalaba a finales de 2025 lo que llevábamos tiempo viendo: que el universo de la suplementación había encontrado un negocio en el cuidado de la salud íntima femenina, algo que muchas personas miran con escepticismo y que incluso consideran que es una manera de incrementar las inseguridades de las mujeres, pues los supuestos beneficios de cantidad de estos productos se alimentan en realidad de esa inseguridad.
Mientras que en los años 30, la marca Lysol -que hoy es una firma de limpieza- advertía a las mujeres que podían perder a sus maridos si descuidaban su higiene femenina, resulta más sorprendente que hace tan solo 16 años, un publirreportaje en la revista Women’s Day asegurara que para que una mujer tuviera una mayor seguridad en sí misma a la hora de pedir un aumento en el trabajo, lo oportuno era darse una buena ducha vaginal. “Los ginecólogos pensamos que la vagina tiene su propio sistema de limpieza gracias a la flora vaginal y al pH, que mantienen el equilibrio sin necesidad de productos externos”, señala la Doctora Sánchez Dehesa. Por su parte Arola Poch, sexóloga de Wyylde, recalca que con una higiene normal es suficiente. “Es más, utilizar productos perfumados, además de que puede irritar la vagina, puede enmascarar su olor. Precisamente cuando hay un olor más fuerte o diferente puede haber un síntoma de que podría haber algún tipo de infección”, explica.

En TikTok hay cantidad de vídeos de usuarias que dan consejos para “modificar” la fragancia de la vagina. Kourtney Kardashian, que como buena Kardashian experta en exprimir a su antojo al capitalismo, está siempre atenta a lo que el mercado pide, lanzó sus suplementos Lemme Purr. “¡Nuestras nuevas golosinas para la salud vaginal! La salud vaginal es fundamental para el bienestar general de una mujer (y no se habla lo suficiente de ella), por eso estamos tan emocionadas de lanzarlas. Dale a tu vagina el capricho que se merece (y conviértela en un capricho). Ya sabes lo que dicen… eres lo que comes”, escribía en sus redes sociales. Y aunque existen cantidad de suplementos de este tipo en el mercado, muchísimos medios publicaron artículos en los que consultaron con expertos en la materia para criticar el lanzamiento de Kourtney. Sin embargo, lo esencial no es centrarse en quién lanza estos productos, sino en que la industria sigue lucrándose de las inseguridades de las mujeres. No olvidemos que Kim Kardashian sigue aumentando su cuenta corriente vendiendo fajas…
“Sobre todo hay que romper ya con esa idea de que nuestras vaginas necesitan un extra de perfume y coger seguridad respecto a nuestra zona íntima. Con lavar con agua es suficiente y como mucho, es suficiente con usar algún jabón neutro sin perfume. La vagina tiene un ph natural y una flora bacteriana que la protege de infecciones”, explica Arola Poach. “Productos con perfumes pueden resultar agresivos y dañar este ecosistema provocando irritaciones y, paradójicamente, mal olor. Este tipo de mensajes refuerzan esa idea existente de la vagina como algo sucio o vergonzoso y siguen manteniendo ese prejuicio que puede perjudicar a la salud física de la vagina y dificultar que algunas mujeres disfruten de su vida sexual”, añade. Es fundamental recordar que la creciente industria de productos de higiene vaginal no está necesariamente impulsada por avances, sino por oportunidades. La ginecóloga Fatima Daoud asegura aAllure que la industria de la higiene vaginal es una “institución depredadora que promueve un ideal irreal de los genitales femeninos y la función sexual”. Además, si de verdad estuvieran preocupados por la salud de las mujeres, ¿acaso no invertirían más en investigación que en productos de higiene íntima?

El actual marketing de los probióticos se está centrando en promover la salud vaginal. La Dra. Caroline Mitchell, profesora adjunta de obstetricia, ginecología y biología reproductiva en la Facultad de Medicina de Harvard, recalca que las mujeres están volcando en esos productos su atención, siendo por ello los suplementos probióticos vaginales -desde pastillas probióticas hasta cápsulas de supositorios que se insertan en la vagina mediante un aplicador- muy populares. Pero como recalca en Harvard Health Publishing, no existe una clara evidencia de que estos productos tengan beneficios reales para la salud vaginal. “Los estudios, en su mayoría, están mal realizados y no cumplen con estándares rigurosos de presentación de informes, incluso si se trata de ensayos aleatorios”, afirma.
En definitiva, el único motivo por el que es necesario prestar una atención especial a la vagina es si realmente advertimos un cambio en su olor. Precisamente emplear productos perfumados puede enmascarar estos cambios, por lo que lo que nos tiene que preocupar es no caer en las trampas de una industria que se alimenta de nuestra inseguridad, la alimenta y por si fuera poco, puede ir en contra de nuestra salud. Ojalá lanzarán, por cierto, suplementos para aumentar nuestra autoestima y nuestro amor propio.
