La furia de los grandes incendios de Castilla y León se apaga y llega el tiempo de analizar las actuaciones políticas. Hasta ahora, el presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, había asegurado que no tenía en mente cesar a su consejero de Medio Ambiente, Juan Carlos Suárez-Quiñones, pero algo está cambiando. El fuego amigo ha comenzado y Mañueco está tratando de distanciarse de Quiñones por la gestión de los incendios. Ha pasado de la defensa a la indiferencia.
Si hace apenas un mes Mañueco defendía a su consejero respecto a la gestión de los incendios, ahora la tensión entre ambos es palpable. Prueba de ello son las imágenes que ambos protagonizaron minutos antes de la comparecencia del barón popular en las Cortes de Castilla y León. La imagen de hace tan sólo 48 horas habla por sí sola.
Mientras Mañueco entraba al hemiciclo arropado por una gran comitiva, su consejero lo hizo solo. Quiñones reapareció en las Cortes tras haber estado desaparecido desde el 11 de agosto. El consejero entró cuando Mañueco ya estaba sentado en su escaño. El popular mantuvo un gesto muy serio y evitó mirar Quiñones. No hubo contacto visual. Ninguno de los dos se acercó al otro, ni para saludarse. Una muestra evidente del malestar entre ambos.
A la salida del hemiciclo la prensa preguntó a Mañueco sobre un posible cese de Quiñones. Mañueco aseguró que “ya había dado todas las explicaciones”. Hubo varias repreguntas sobre la situación de su consejero y la única respuesta del líder autonómico fue el silencio.

Lo cierto es que la actuación de Quiñones está en el punto de mira. Dirigentes populares creen que “debería ser cesado” porque “no ha estado a la altura”. Pero, en este punto, algunos ven un problema: el relato. Miembros del Comité Ejecutivo del Partido Popular creen que si se cesa al consejero sería “asumir culpas”. “Sería reconocer que la responsabilidad es nuestra y el Gobierno puntuaría”, reflexiona un líder territorial.
Fuentes populares creen que no será cesado, pero que no repetirá en un futuro Gobierno de Mañueco. “Queda medio año para las elecciones, simplemente (Quiñones) no repetirá en el Ejecutivo autonómico”, sentencia un destacado dirigente popular.
Al consejero de Medio Ambiente castellanoleonés le persiguen, también, unas declaraciones de 2018 en las que aseguró que mantener la prevención de incendios todo el año era “un despilfarro”. Además, se excusó en tener “la manía de comer a mediodía” cuando estaba en Gijón mientras su comunidad ya ardía.
Génova analiza los daños
Por su parte, en la sede nacional están ya haciendo un control de daños tras los incendios que han arrasado varias de sus autonomías. Génova reconoce, en privado, que Mañueco sale perjudicado de los incendios: “Ahora hay que centrarse en la recuperación de la zona antes de Navidad”, explican. Las imágenes de las numerosas manifestaciones y las protestas de colectivos, asociaciones y bomberos forestales pidiendo su dimisión no son la mejor carta de presentación a las puertas de una campaña electoral.
Al contrario que Mañueco, en la cúpula nacional creen que el presidente gallego, Alfonso Rueda, y la presidenta de Extremadura, María Guardiola, salen fortalecidos de la crisis a ojos de la ciudadanía. Además, ninguno de los dos tiene que enfrentarse a unas elecciones próximamente.
Feijóo se implicará de lleno en campaña
En este punto, fuentes de la dirección nacional aseguran que el líder del partido, Alberto Nuñez Feijóo, se implicará de lleno en la campaña electoral de Mañueco. Feijóo visitará todas las provincias de Castilla y León. No es algo inusual, el presidente nacional suele realizar una especie de “caravana paralela” a la de sus barones autonómicos durante los comicios en los territorios.
Fuentes de la dirección nacional creen que el Gobierno en solitario de Mañueco puede estar en peligro. El peor escenario que barajan sería tener que volver a depender de VOX para gobernar. Estratégicamente, al partido de Abascal no le conviene volver a entrar en un hipotético organigrama de Mañueco antes de las elecciones generales. Están a la espera de recibir las primeras encuestas autonómicas para ver el impacto de los incendios en los sondeos.