Es un torbellino que nunca rechaza un café y encadena una pregunta tras otra.
De las personas que se interesan por los proyectos y quienes los empujan, se fija en los detalles. Al verla en acción, uno se imagina un test exhaustivo para conseguir su confianza. Lleva casi 40 años refinándolo como gestora de fondos.
Lola Solana (Madrid, 1964) empezó a vender fondos de inversión de Barclays en 1984, pero quería saltar de la venta a la gestión. Lo consiguió. Desde 2004, lidera el Santander Small Caps España, centrado en compañías de entre 15 y 3.000 millones de euros de capitalización bursátil. Segundo fondo más grande de Santander Asset Management por volumen patrimonial (unos 550 millones), en 2025 logró una rentabilidad superior al 57%.
Además, preside el Instituto Español de Analistas. Elegida en 2022, es la primera mujer en hacerlo en 61 años de historia.
Quiso ser periodista, médico, abogado, juez. Gestiona fondos —y es madre de tres gestores—, pero también es escritora. La cruz de madera se inspira en su abuela, que vio cómo su marido era fusilado en los primeros días de la Guerra Civil. En su cabeza, ya bulle su próxima novela: será sobre los años 80.
“La escritura tiene la magia de conectar a distintas generaciones, a vivos y muertos. Al escribir, das vida, creas un mundo alternativo cuando te falta algo en el mundo en el que vives. Y a todos nos falta algo, ¿no?”, plantea.
Fan de Frank Sinatra y de su canción favorita, Best is yet to come (Lo mejor está por llegar), así ve la vida Lola Solana.
España crece más que Europa

Escuchar a la gestora de fondos invita al optimismo. Como la Bolsa española, en máximos históricos.
En España, el Ibex 35 se ha instalado por encima de los 20.000 puntos, duplicando su valor desde la pandemia gracias al tirón de la banca nacional. “Estamos viviendo el mayor ciclo alcista de la Bolsa desde 2008“, recalca Lola Solana en una entrevista con Artículo14.
A ello se suma un horizonte económico más despejado a nivel macroeconómico para el segundo semestre, con menos volatilidad y la perspectiva de que las guerras en Irán y Ucrania lleguen a su fin.
Y, dentro de ese escenario, Europa, pero sobre todo España, como un oasis. A finales de junio, el Gobierno revisó al alza sus previsiones de crecimiento: en 2026, el PIB avanzará un 2,6%. Según destaca Solana, “España crece mucho más que Europa y tiene palancas muy importantes: el crecimiento de la población, el turismo, la energía y una deuda privada, pública y de las familias que está bajando”.
Como el típico experimento del colegio, en el que con canicas, poleas y fichas de dominó se termina encendiendo una bombilla, el momento dulce del ciclo económico se nota en el empleo, la inversión y los resultados empresariales. El susto por la guerra de Irán —petróleo, inflación, tipos de interés— ha quedado atrás. El sector privado transmite fortaleza y hay movimiento. ¿La única sombra? El problema de la vivienda.
Dar importancia al dinero

En opinión de la gestora, “España debería convertirse en el hub de inversión financiera de referencia en Europa“.
Pero, para eso, hace falta “más cultura financiera en la población y más preparación en los asesores, una fiscalidad más atractiva para el inversor y que haya más empresas de crecimiento, que quieran salir y financiarse en el mercado de capitales“. Solana es rotunda: “En España, nos falta ambición empresarial; necesitamos más empresarios y menos funcionarios“.
También, una simplificación regulatoria que agilice la toma de decisiones y la ejecución. Desde su punto de vista, “esa obsesión por proteger al inversor ha provocado que le echemos del mercado“. Como resultado, este termina dirigiéndose “a empresas estadounidenses que no ganan dinero o que tienen menos beneficios pero a las que sí tiene acceso”.
La experta defiende que “saber gestionar tus ahorros es una imperiosa necesidad” y lo compara con un cursillo de primeros auxilios para saber cómo reaccionar si algo pasa.
Le sigue sorprendiendo lo que ve en su entorno, que “no le damos ninguna importancia al dinero“. Cree que el reto es “conseguir que la gente deje de considerar invertir como un rollo, como algo arduo”.
¿Cómo lo consiguió en su propia casa, con sus hijos? “Si transmites tu trabajo como una obligación, lo desincentivas. Si ven entusiasmo, haces que les apasione“, asegura. El método Solana ha cristalizado en “un chat familiar que parece un club de inversiones”. Las ideas fluyen a uno y otro lado.
En su caso, ella tiene claro que, ahora mismo, las oportunidades están en Bolsa y en las empresas pequeñas. “Este año y el que viene serán buenos“, vaticina.
La Bolsa, escudo frente a la inflación

“Si inviertes a largo plazo, hazlo en Bolsa. Siempre vas a ganar dinero y es la forma de estar más protegido contra la inflación. Te recomendaría hacerlo en ETF [fondos indexados] pero, si además tienes criterio o un buen asesor, elige los sectores que crees que pueden sorprender positivamente”, aconseja.
Solana considera que hay que tener flexibilidad, capacidad de reacción y, en el caso de los gestores, pensar diferente o anticiparte: “Tienen que tener su singularidad; esa es la forma de ganar dinero“.
Por esta razón, nunca confiaría en la inteligencia artificial (IA) para invertir. “No me fío nada porque se basa en todo lo que está registrado, todo lo escrito, todo lo pasado. Vas a ser un borrego y seguir lo que piensan todos“, afirma.
Ella seguiría el camino opuesto a lo que diga la IA, que servirá, eso sí, para “profundizar en el análisis de las compañías”. Más agilidad, pero mismas métricas y misma necesidad de un criterio propio, de hacer proyecciones y saber leer más allá: “El análisis es 50% ciencia y 50% arte, el arte de saber ver lo que otros no ven“.
En su caso, defiende que “una joya es una empresa en crecimiento”. Su especialidad son las compañías pequeñas —”es más fácil encontrar joyas porque están menos cubiertas, más olvidadas“— y le gustan las familiares —”hay más compromiso”—.
Respecto a su metodología, empieza estudiando la geopolítica y las tendencias macroeconómicas. Identifica un país y los sectores que van a liderar el crecimiento. A partir de ahí, elige las empresas: “No invierto sin ver al equipo directivo, a los accionistas, sin saber quién es el auditor“. Y la deuda importa: “Con ella, puede quebrar; sin ella, no”.
Tres oportunidades de inversión

¿Dónde están las oportunidades en este momento?
Según Solana, que se mantendría “cíclica, más que defensiva”, en tres sectores: defensa —por la apuesta de los gobiernos por incrementar su presupuesto—, banca —baja morosidad y crecimiento en crédito e hipotecas— y, sorpresa, acero.
Así lo explica: “Entran en vigor medidas de salvaguarda en Europa y los precios y los volúmenes van a crecer, aunque no lo haga la demanda, que también podría hacerlo. Veo el sector del acero muy barato, como la banca hace cuatro años”.
Respecto a las tecnológicas y a una potencial burbuja, marca diferencias respecto a las puntocom: “Es un sector que está creciendo en ingresos, resultado de explotación y beneficios. La IA va a provocar una rotación de sectores; a lo mejor hay algunas compañías en burbuja, pero hay que seleccionar bien, habrá ganadores y perdedores“.
Además, cree que “hay una tendencia imparable, que es la gestión pasiva, o la gestión muy muy activa, con alguien que te inspire confianza“. Ahí sí detecta una evolución, ya que, “hasta ahora nadie conocía el nombre del gestor que lideraba el fondo ni tenía reuniones con ellos; ahora sí empieza a pasar y es lo normal, como conoces el nombre de los ministros o de los médicos; eso también es cultura financiera“.
Mientras, las perspectivas son poco halagüeñas para los que se han quedado en tierra de nadie. “Van a morir los que son no son ni activos ni pasivos y tienen una desviación del 1% respecto al índice de referencia porque el cliente no va pagar una comisión para tener la misma rentabilidad que el índice“.
“La inversión es para valientes y las mujeres lo somos”

Si se habla de género, Solana no hace distinciones. “A las mujeres las veo en el mismo lugar que los hombres”, asevera.
Pero sí apunta dos tendencias relacionadas con la gestión del patrimonio. Por una parte, que la brecha entre el hombre y la mujer se está cerrando en esperanza de vida y, si en 2000 eran ocho años, ahora son cinco. Por otra que, aunque vivían más años, ellas no gestionaba su riqueza: “Delegaban en un asesor o en sus hijos”.
Concede que “quizás a las mujeres hay que empujarlas un poco más”, pero es cuestión de cultura financiera. “La vida y la inversión es para valientes y las mujeres lo somos. ¿Cómo lo consigues? Leyendo, informándote, sabiendo de un tema, teniendo convicción”, plantea.
Mientras se pregunta cómo conseguir que médicos, enfermeras o arquitectas se familiaricen más con las finanzas, detecta falta de analistas, estudiantes de Bolsa y mercados, y socias en Instituto Español de Analistas. Lo atribuye a la percepción respecto a la conciliación y a que puede que las mujeres necesiten un propósito más social para dedicarse a su profesión.
Captar más socias y socios para elevar de 1.400 a 2.000 los miembros del Instituto Español de Analistas es su propósito como presidenta. Bajo su mandato, la institución se ha abierto más allá de las finanzas, extendiéndose a otros sectores: “El mundo está interconectado y el debate es mucho más enriquecedor”.
También quiere expandirlo a América Latina y seguir reduciendo la orfandad, “democratizando el análisis de pequeñas compañías en cada región de España”.
Como dice Solana, siempre hay que tener un proyecto. Aunque “la vida está llena de sorpresas y seguro que vienen cosas que ni siquiera tengo pensadas“.
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