Enero ha sido un mes marcado por una crisis ferroviaria sin precedentes en España. La tragedia de Adamuz (Córdoba) en la que murieron 46 personas, sumada al siniestro de un tren de Rodalies en Gelida a los pocos días, en el que falleció un maquinista, ha hecho que los sindicatos dijesen basta. Las centrales anunciaron una huelga para los días 9, 10 y 11 de febrero. El SEMAF, la principal organización entre maquinistas, justificó el paro con dos demandas concretas. “Un cambio estructural en la adopción de medidas de seguridad y el mantenimiento del sistema ferroviario para recuperar la calidad”.
Además de la inquietud en la alta velocidad después del accidente de Córdoba o del descontrol percibido en Cataluña con los Rodalies, Renfe y Adif tienen más flecos abiertos. Lo demuestran los informes mensuales de puntualidad que Renfe estrenó el año pasado, y que reflejan que los problemas de Cercanías no se circunscriben a Cataluña. Este nodo es el que más atención atrae, tanto por el traspaso de competencias a la nueva sociedad mixta con la Generalitat como por los ceses provocados por el caos del mes pasado. Pero la situación en otros nodos es también muy compleja.
Esas dificultades se ven en las redes de Cercanías de Madrid y Sevilla, por ejemplo. Solo en el nodo de Cercanías en Madrid, que movió en diciembre a 21,2 millones de pasajeros, el 68,1% de los trenes logró cumplir su horario. En otras palabras: el 31,9% no lo consiguió. En Sevilla, moviendo a 404.000 personas, solo el 45,5% de los trenes logró cumplir sus tiempos. El 54,5%, más de la mitad, no. La media entre ambos nodos refleja que el 40% de los trenes no consiguieron llegar a tiempo a sus cabeceras de línea.
El mapa de la impuntualidad
Son los datos que arroja el informe mensual de puntualidad que Renfe estrenó el año pasado tanto para alta velocidad como para líneas de larga distancia Avant y sus nodos de Cercanías. Los nodos de Madrid y Sevilla, además, resultan bien parados si se comparan con otras redes que prestan el servicio en otras provincias. Renfe entiende en sus informes de puntualidad que se ha cumplido con el horario si cada tren llega a la hora programada a cada estación con una desviación inferior a los tres minutos.

En Madrid, el 31,9% de los trenes de Cercanías no lograron llegar dentro de ese margen de tres minutos a las paradas en diciembre del año pasado. En Sevilla, el porcentaje crece al 54,5%. Pero en otros nodos las cifras son más graves. En uno más modesto, como el cántabro, que movió a 79.000 personas en diciembre, más de la mitad de los trenes de Cercanías, el 56,2%, no cumplió con sus horarios. Tras Sevilla y Cantabria, aparece la Rodalia de Barcelona, el nodo de Rodalies que opera Renfe Cercanías, como el servicio menos cumplidor con sus horarios: el 50,1% de sus trenes, la mitad, no lo consiguieron.
Algunos nodos de Cercanías cuentan con más retrasos que otros. Por ejemplo, la red de Cercanías de Sevilla es precisamente la que mayor retraso medio acumularon sus trenes en diciembre del año pasado. De media, los trenes en la capital andaluza llegaron más de seis minutos tarde. Le siguieron los cántabros, con un retraso medio de cinco minutos. En cambio, Rodalies en Barcelona registró menos de un minuto de retraso y los Cercanías de Madrid algo más de un minuto y medio, siendo ambos nodos los que más circulaciones hacen al mes: 17.872 y 34.812 respectivamente.
Diferencias
Por el momento, Renfe no ha liberado su informe de puntualidad correspondiente al mes de enero. Será en ese futuro documento donde se podrá calcular la gravedad del caos ferroviario tanto en la red de Rodalies que opera en los alrededores de Barcelona como en las líneas de alta velocidad.
Sí se puede intuir ya, con los datos disponibles, que la red de Rodalies en Barcelona terminaron 2025 peor de como lo empezaron. En diciembre el retraso medio de sus trenes era de apenas un minuto y medio, pero esta cifra cuenta los recorridos de trenes sin incidencias. Si la métrica se circunscribe a aquellos trenes que sí sufrieron incidencias, el retraso medio de los trenes en el área metropolitana de Barcelona fue de casi 21 minutos. En enero del año pasado el retraso medio no llegó a los 18 minutos.

Verano es, además, el momento en el que más incidencias se concentran, y esto se hace notar también en los retrasos medios de los trenes que sufrieron incidencias. En julio, la demora media de los trenes que sufrieron incidencias en Barcelona fue de casi 25 minutos. Esta cifra es muy superior a la que se aprecia en otros nodos de las redes de Cercanías, donde los retrasos de trenes con incidencias no superan una media de entre siete y quince minutos.
En alta velocidad
La tendencia que se aprecia en la red de Rodalies en Barcelona es similar a la que se pudo comprobar en todo 2025 en las líneas de alta velocidad. A pesar de que el número de incidencias llevaba semanas preocupando a los especialistas y la tragedia de Adamuz está arrojando muchas preguntas sobre el mantenimiento de la infraestructura, la alta velocidad de Renfe redujo su retraso medio en los últimos meses del año pasado con respecto a verano.
La explicación es sencilla: los incendios forestales del año pasado provocaron un sinfín de incidencias, lo que llevó a que Renfe, la principal operadora en muchas de las rutas afectadas, detectara que en sus trenes con incidencias llegaron a sus destinos con 19 minutos de retraso de media.
Renfe no tiene un día fijado para publicar su informe mensual de puntualidad, aunque suele producirse dentro de la primera quincena del mes siguiente. Con la publicación de este documento se podrá estimar cómo fue el impacto de la crisis ferroviaria de las últimas semanas en toda la red. Y en especial, en toda la operativa de la compañía pública. Por el momento, algunos hechos son objetivables. Adif triplicó sus avisos de incidencias en redes durante enero. Y los maquinistas están hartos.
