El famoso Veni, vidi, vici (“Llegué, vi y vencí”) fue la frase con la que Julio César comunicó al Senado su rápida victoria en la batalla de Zela (Turquía) el 2 de agosto del año 47 a.C. En cinco días, había vencido a Farnaces II, rey del Bósforo y del Ponto.A Marc Murtra, sin embargo, darle la vuelta a Telefónica no le está resultando tan sencillo.
Hace un año, el presidente ejecutivo presentó el plan para transformarla y hacerla crecer. De una empresa de telecomunicaciones a una gran compañía tecnológica con el foco en la innovación, la calidad del servicio y la seguridad.
Entonces, Murtra llevaba diez meses en el cargo, que ocupó tras la brusca salida de su antecesor, José María Álvarez-Pallete, a instancias del Gobierno. Este es el primer accionista de Telefónica desde 2024. Controla un 10% del capital a través de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI).
Al mercado no le gustó la hoja de ruta a 2030, que incluía medidas de ahorro, simplificación de la estructura y desinversiones. También, el recorte a la mitad del dividendo, pasando a 0,15 euros por acción con cargo a 2026. Ese día, Telefónica cayó un 13,12% en Bolsa, hasta marcar 3,73 euros. Fue su peor sesión en cinco años. Como consecuencia, la inversión del Estado entró en pérdidas.
Así continúa. Un año después, Telefónica cotiza a 3,38 euros por título. Los hitos que fijaba el plan estratégico se están cumpliendo. Pero a los inversores les sigue costando ver cómo va a conseguir generar valor y no ha logrado recuperar en el parqué. En 2026, se aprecia un 0,63%.
Más eficiencia y desinversiones

El 4 de noviembre de 2025, Telefónica presentó un plan orientado a reforzar su liderazgo en sus principales mercados: España, Alemania, Reino Unido y Brasil. Asimismo, el objetivo era acelerar su evolución tecnológica, operativa y comercial. Todo ello sin perder de vista las oportunidades de consolidación en Europa.
En cifras, la proyección hasta 2028 es un crecimiento anual de los ingresos y del resultado bruto de explotación (ebitda) de entre el 1,5% y el 2,5%. El avance de ambos indicadores se acelerará en el tramo final de la hoja de ruta.
En 2027 y 2028, la retribución al accionista —es la segunda empresa en España con mayor volumen; supera el millón de inversores— estará vinculada al flujo de caja libre base. En concreto, a un rango de entre el 40% y el 60%.
Para alcanzar estos objetivos, la compañía salió de Argentina, Colombia, Perú, Ecuador y Uruguay en 2025. A principios de este año, vendió su negocio en Chile por 1.030 millones de euros. Pendiente de cerrar el traspaso de su filial en México por 389 millones y de otros activos en Venezuela, también ha dicho adiós a su emblemática sede de Gran Vía (Madrid), por la que ha obtenido 200 millones.
Además, Telefónica ha impulsado un recorte de hasta 1.100 empleados en Alemania y de 4.525 trabajadores en España, el 26% de la plantilla.
No obstante, ha sufrido importantes reveses en Alemania —la pérdida del contrato con 1&1—, en Reino Unido—las trabas en la compra de Netomnia— y, recientemente, en Brasil. La inesperada victoria de Lula en las elecciones presidenciales provocó un retroceso del 13,4% en la Bolsa brasileña, que arrastró a Telefónica y Banco Santander. El real perdió un 7,8%, su mayor caída desde 1999.
La deuda, asignatura pendiente

Hasta junio, Telefónica ingresó 16.392 millones de euros, un 9% por debajo de 2025. A efectos comparables, excluyendo los negocios que han salido del perímetro, la facturación aumentó un 1,7%.
En este periodo, la empresa perdió 338 millones, un 75% menos que el año anterior. Los números rojos se explican por un impacto extraordinario en la venta de Chile y una provisión vinculada al ajuste laboral en Alemania.
“En relación al plan estratégico, con la información del primer semestre, van en línea”, señala Iván San Félix, analista de Renta 4 Banco. Luis Padrón, de GVC Gaesco, recuerda que “la presentación de la estrategia defraudó en objetivos, crecimiento y costes. Se esperaba algo más agresivo“.
Ambos coinciden en que a Telefónica le está yendo razonablemente bien en España, un mercado muy maduro, en el que se compite en precio. Para San Félix, “tiene dificultades para crecer y no esperamos que lo haga significativamente”.
En Brasil, que generó el 38,4% del resultado bruto de explotación (ebitda) ajustado del grupo en el primer semestre, “la evolución es favorable, aunque habrá que ver si el real se recupera”. En Alemania, “el impacto de la pérdida del contrato con 1&1 se diluirá a parir de ahora”. Y, en Reino Unido, “la situación también es difícil: hay mucha competencia en fibra, su filial tiene mucha deuda y se le ha complicado la compra de Netomnia”.
Precisamente a la deuda alude Padrón: “Telefónica es una de las compañías más apalancadas de Europa. Es una cuestión que no se soluciona pese al recorte del dividendo y a la venta de activos en Hispanoamérica a precios discutibles, y le penaliza en un entorno de tipos altos”. A 30 de junio, la deuda financiera neta era de 25.278 millones (-8,4% interanual).
Menos mujeres

La fotografía actualizada se conocerá el 12 de noviembre, con la presentación de resultados del tercer trimestre. Este contabilizará la venta de la sede de Gran Vía. Se prevé que la deuda siga a la baja gracias a la generación de caja. No habrá grandes cambios en el negocio.
Según San Félix, “la clave será optimizar la estructura y saber captar negocios en los que pueda crecer. El plan estratégico es a cinco años, por lo que aún queda tiempo”. Y añade: “Están haciendo cambios a marchas forzadas, como la reestructuración en España, pero es una compañía muy grande y los cambios tardan“.
Además, la era Murtra también es sinónimo de cambios significativos en la estructura de Telefónica. Entre ellos, la salida de Laura Abasolo, directora general de Finanzas y Control. Con ella, la presencia femenina en el equipo ejecutivo se redujo a mínimos. Hoy, solo hay dos mujeres de un total de 17 personas.
Son Marta Machicot, directora global de Personas, y Sofía Collado, responsable de Telefónica Tech, ahora integrada en Telefónica España, tras la reorganización en tres unidades de negocio.
En el consejo de administración, Jane Thompson es vocal independiente desde marzo. Telefónica suma siete consejeras —en total, son 17 vocales—. En Movistar Plus+, Murtra ha eliminado el consejo, presidido por Javier de Paz.
A la espera de avances en la consolidación europea, que Telefónica “no puede abordar sin ampliar capital”, sostiene Padrón, la atención está puesta en las elecciones del 29 de noviembre.
“Ante un cambio de Gobierno, en el mercado puede haber temor o expectativa de que se produzcan cambios en la dirección“, afirma San Félix. En ese escenario, “veremos si el Ejecutivo desinvierte o no, y si promueve cambios en la gestión”, agrega Padrón.
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